23 febrero 2012

POSTRADOS




Apocalipsis 2:22 “He aquí, yo la arrojo en cama, y en gran tribulación a los que con ella adulteran, si no se arrepienten de las obras de ella”.

El señor arroja a esta iglesia apostata en una cama de aflicción y enfermedad, una cama de enfermo. Una cama de postración. Además, aunque no  identifica a quienes consumieron sus herejías, los deja en gran tribulación. Durante los años en que la iglesia de Roma surgía como potencia en Europa, se desarrollaron también dos plagas contra esta iglesia hereje.

En el siglo VII se desarrolló en Arabia la doctrina de Mahoma, la cual sacudió a los reinos cristianos, y destruyó a algunos de ellos como el de Jerusalén, Alejandría, y Tolosa, los que cayeron en mano de esta potente y expansionista religión. Otro reino que atravesó el corazón mismo del cristianismo oriental, es decir, Constantinopla, fue el reino de los Turcos Mahometanos, los que llegaron a tocar las puertas mismas de Europa.

Aun esto fue providencial para que la Reforma del siglo XV se expandiera, ya que Carlos V, emperador de Europa tuvo que atender batallas contra los musulmanes en sus fronteras.

En estas aflicciones y tribulaciones para las naciones en este periodo profético también se puede considerar el movimiento europeo de cruzadas, siendo la única victoriosa la primera y el resto de campañas terminaron en victorias pírricas o rotundos fracasos.

Durante estos años de reinado de la Jezabel espiritual, las naciones se enfrentaron unas a otras. Hubo pestes terribles que acabaron con poblados enteros convirtiéndolos en pueblos deshabitados.

La salud pública estaba olvidada y las guerras y las enfermedades acabaron con miles de vidas en estos años de oscuridad, gracias a Jezabel, quien prohibió el avance de la ciencia y la sanidad, tildado de herejía digna de muerte, cualquier esfuerzo científico a favor de la humanidad.

Pero nuestro Dios es lleno de misericordia. La puerta de la gracia no se había cerrado y se dio la opción de arrepentimiento para los que desearen no tener más tratos con Roma. Muchos escaparon de las ciudades y se refugiaron en las entrañas de las tierras y bosques para vivir en libertad de los sofismas y herejías romanas. El mundo europeo pagó el extravío de su profetiza apóstata.

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