06 febrero 2012

ESPERANZA CONTRA LA MUERTE




Apocalipsis 1:18 “y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades”.

El Señor Jesucristo recalca su presencia, luego de que confortó y fortaleció al profeta Juan, declarándole un mensaje muy familiar para él. Juan acababa de perder las fuerzas y caer como muerto y el Señor le dijo, “Yo sí estuve muerto y ahora estoy vivo y vivo por los siglos de los siglos”.

Este también es un mensaje de esperanza para la iglesia no solo por la persecución de Domiciano en la que muchos perdieron la vida como mártires, sino para su pueblo de todas las edades que sería perseguido por su lealtad al Rey de Reyes y Señor de Señores.

La presentación del que estuvo muerto y vivió no solo es para poner el sello de garantía de que la visión es de origen divino sino que es un consuelo para los que estuvieron y estarán a punto de morir por su fe; quienes al igual que el Señor, si son fieles, vivirán con él luego que resuciten, por los siglos sin fin para no separarse jamás de su buen Señor.

El Señor aun es más enfático, nada es imposible para su amor y poder. El tiene las llaves de la muerte y el hades. El puede hacer volver a vivir a quienes están muertos desde hace siglos.

Lo que puedo discernir es que el Señor quiere dejar en claro que no debemos temer al que destruye la carne, sino que debemos ser leales al Señor, porque, aunque podamos ser muertos por la fe en el Todopoderoso, Él puede volver a traer a sus hijos e hijas a la vida, pero no para seguir siendo probados, sino para salvación perpetua.

Esta es la maravillosa esperanza. Y veremos como en el Apocalipsis, los hijos e hijas de Dios pueden tener la confianza de que Dios los resucitará luego de que mueran, tanto por ser martirizados por su fe, como por muerte natural, siempre y cuando hayan sido fieles. La muerte no es un problema para Dios, sino que es un enemigo vencido.

Pronto los salvados de todas las edades exclamarán, ¿Dónde está oh muerte tu ponzoña? ¿Dónde estará o tumba tu supremacía?, ¡la muerte es sorbida por la victoria!, pronto el Señor volverá y esto será una feliz realidad. Dios quiere darnos esperanza.

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