03 febrero 2012

EL QUE CONOCE



Apocalipsis 1:16 “Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos filos; y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza”.
Una cosa es “tener” en el pensamiento griego y otra cosa es “tener” en el pensamiento hebreo. Aunque Juan escribió en griego, tenía pensamiento hebreo. Tener para un griego es como tener un libro nuevo que jamás se ha leído. Se sabe de qué color es la carátula, hasta cuantas hojas tiene, y de que trata. Pero no se ha leído. Tener para un hebreo tiene que ver con haberse involucrado con el libro, con conocerlo, con haber tenido la experiencia de sacarlo de su bolsa, hojearlo, leerlo.
El tener algo en mente hebrea no es tener por tener, sino el haber tenido una experiencia y poder decir: “lo tengo y lo conozco”. Jesús es el testigo fiel, porque conoce. Aquí Jesucristo aparece con siete estrellas, es decir, los ángeles o mensajeros de su iglesia, de su pueblo, de sus lámparas. Dios no solo las tiene en su mano, sino que las conoce de tal modo que puede tenerlas porque no solo las conoce sino que las aprueba y cuida. La idea de tenerla en la mano derecha significa que las tiene en la mano que más usa, ya que la mayoría usa bien esa mano.
Otra figura interesantísima es que de su boca salía una espada aguda de dos filos. No piense en un faquir, sino que es la manera en que Juan describió lo que vio. La Palabra de Dios es una espada aguda de dos filos que penetra hasta los tuétanos del alma.
Este es un elemento importante porque la Palabra de Dios es uno de los puntos de la agenda del malhechor milenial, que trata de apartar las Escrituras de la gente, y no solo eso, sino que trata de confundir a la humanidad para que no la lean. Es por ello que Cristo aparece con una Espada que procede de Él; es su Palabra, que contiene su autoridad y voluntad.
El rostro de Cristo también alude a Daniel 10. El sol de justicia es otro título atribuido al Señor Jesucristo. Dios mismo, en toda su santidad, el Santísimo, aparece con su Palabra, para comunicar a Juan un mensaje especial para su iglesia atribulada. Y es que el Apocalipsis es un libro de Esperanza para todos los que creen en su Nombre.

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