21 enero 2012

SALUDOS I


Apocalipsis 1:4 “Juan, a las siete iglesias que están en Asia: Gracia y paz a vosotros, del que es y que era y que ha de venir, y de los siete espíritus que están delante de su trono”
Juan fue el elegido por Dios para llevar su mensaje de la esperanza de su presencia, de consuelo a los perseguidos, de reprensión a los pecadores, de elogio a los esforzados y de promesa a los vencedores de las siete iglesias que estaban en la provincia romana del Asia Menor, hoy, Turquía.
Es interesante notar que las siete iglesias quedaban en el camino que emprendería Juan al salir de Patmos, siendo la primera a encontrar Éfeso y la última Laodicea.
Dios envía un saludo a sus hijos, Gracia, que era un saludo gentil, “jaris”, un saludo para los miembros gentiles de su pueblo, y también “shalom”, paz, como saludos judío para los miembros judíos de su iglesia. Ese era el remanente del pueblo de Dios, una iglesia no nacional sino inclusiva, compuesta por griegos y judíos, una iglesia que nos incluye a la mayoría de nosotros que no descendemos directamente del pueblo hebreo, los que somos ramas injertadas, y también a quienes, siendo judíos, aceptaron el cumplimiento de  las promesas mesiánicas en Jesucristo.
Este es el primer aire a remanente en el Apocalipsis, en el mismo saludo del Señor.
Y el saludo para todos nosotros viene del mismísimo Dios, de la mismísima Deidad: viene del que es y que era y que ha de venir. Se podría pensar que se trata del Señor Jesús, pero no, se trata de Dios el Padre. Cuando Moisés fue enviado a liberar a su pueblo, ¿de parte de quien fue?, pues del “Yo Soy”. Dios es el que es y que era y que ha de venir también, porque en ocasión de la segunda venida, el cielo quedará vacío.
Los siete espíritus no es más que un símbolo de la plenitud, y Omnipresencia de Dios el Espíritu Santo, presente en toda la iglesia y en cada uno de los períodos proféticos de la iglesia, cuidando de su remanente, de que este lo represente bien, cuidando de sus hijos, de sostenerlos en las aflicciones y tribulaciones que vivirían.
Las dos personas de la Trinidad presentaros sus saludos, pero aun falta un tercer miembro, el Hijo que se hará notorio en el versículo de mañana: Jesucristo.

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