28 enero 2012

CON VOZ DE TROMPETA


Apocalipsis 1:10 “Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta”.
Juan estaba en visión, es decir, experimentando, por voluntad de Dios, el ejercicio pleno del don de profecía. Aparentemente era ajeno a lo que pasaba en su entorno porque el Señor lo envolvió en la visión.
Era el día del sábado. Algunos estudiosos sugieren que ese día del señor fue el domingo. Pero recordemos que Juan era judío y guardaba el sábado como el día del Señor Creador. Cuando sigamos estudiando el Apocalipsis, veremos cómo Juan menciona y destaca la ley de Dios y su obra creadora en el día sábado, así como la fidelidad a la voluntad revelada de Dios. Por contexto y armonía del pensamiento de Juan, veremos cómo tiene sentido suponer que aquí se está refiriendo al día del Señor Dios Creador, es decir, al día sábado del Decálogo.
Estar en visión era estar envuelto en una experiencia sensorial plena, que involucraba todo el ser, en todos sus aspectos. De tal modo que Juan escuchó una voz fuerte a su espalda como de trompeta.
Esa era la naturaleza de sus visiones. Como una especie de video en tercera dimensión, pero que involucraba no solo su visión y audición, sino también su tacto, gusto, olfato y demás. Era como un video que se podía ver hacia adelante, y por la espalda y por arriba y por los costados del vidente de Patmos.
La voz como de trompeta no supongamos que se trataba necesariamente de un sonido generado por el moderno instrumento metálico, sino por trompetas especiales (Números 10:2), lo que se destaca aquí es la presencia de un ser santo, ya que la trompeta estaba vinculada a los servicios del Santuario, específicamente al día de la expiación. Esta visión sugiere que este ser cuyas palabras sonaban como una trompeta venía del Santuario Celestial y además, sus palabras debían ser escuchadas con mucha atención, como se debía escuchar y atender las señales de las trompetas en el pueblo de Israel.
Las trompetas debían ser tocadas por los sacerdotes para llamar la atención del pueblo al Santuario. Esta es una figura hermosa. El Gran Sumo Sacerdote del Santuario Celestial estaba por dar instrucciones una vez más a su pueblo. ¡Qué privilegio!

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