16 octubre 2011

Hogar y Familia, Algunas cuestiones importantes en el matrimonio


¿Dónde viviremos?
Uno de los criterios que se deben manejar al momento de buscar novia es:
“Cada similitud es ganancia”, pero esto es especial cuando se trata de edad, ya que esto redunda en mentalidades afines, cultura similar (mejor si ambos tienen el mismo nivel cultural), educación similar (es decir que ambos tengan semejantes grados de finura y delicadeza), hábitos de vida semejantes (higiene, valores, costumbres y tradiciones), llegar a conocer y amar los defectos del otro, además de tener igual religión.[1]
Una de las cuestiones que deben de dialogarse es: ¿Dónde viviremos? Entre la gama de posibilidades están:
·       “Viviremos en la casa de mis padres para empezar”
·       “Alquilaremos un departamento cerca a la casa de tus padres”
·       “Tengo mi propia casa, allí viviremos”
Las dos primera opciones no son nada recomendables ya que tarde o temprano se pueden generar conflictos entre las dos parejas y adivinen quienes tienen las de ganar, pues nada más y nada menos que los dueños de casa. Son los recién casados los que tendrán que soportar la incomodidad de tener que adaptarse a las reglas de los padres de él o de ella, a menos que se hagan los arreglos necesarios de independencia de las viviendas. Aun así, la intervención de los padres se puede dar y el consejo bíblico no se cumple.
Es el plan de Dios que los padres dejen que sus hijos al casarse, partan del hogar para afirmarse como pareja.[2]
“Muchas personas se han casado sin haber adquirido una propiedad, y sin haber recibido una herencia. No poseían fortaleza física o energía mental para adquirir una propiedad. Y han sido precisamente éstos los que han tenido apuro por casarse, y los que han asumido responsabilidades cuya importancia desconocían. No poseían sentimientos nobles y elevados ni tenían idea de lo que era el deber de esposo y padre, y de lo que les costaría satisfacer las necesidades de una familia. Y no manifestaron mejor juicio en el aumento de su familia del que tuvieron en sus transacciones comerciales. Los que tienen serias deficiencias en su capacidad para los negocios y que están menos capacitados para abrirse paso en el mundo, por lo general llenan su casa de niños; mientras que los hombres que tienen habilidad para adquirir propiedades generalmente no tienen más hijos de los que pueden criar adecuadamente. Los que no están calificados para cuidar de sí mismos no deberían tener hijos”.[3]
No es el plan de Dios que una pareja se case sin haber hecho provisiones para vivir en su propia propiedad. No es lo mejor desde la perspectiva divina, así como no es lo mejor desde la perspectiva humana.
Los roces son frecuentes entre padres e hijos casados que viven dentro del mismo hogar. La recomendación es que los hijos al casarse, vivan en su propio espacio geográfico.
“Dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer y serán una sola carne” (Génesis 2: 24). Estas palabras no son una licencia para abandonar a los padres y desampararlos, sino que son la expresión divina de la unidad a la que deben llegar los casados. Los primeros y principales afectos de los casados deben ser para sus respectivos cónyuges, pero no debe olvidar a sus padres para no desampararlos.[4]
El dejar a los padres no se aplica a abandonarlos, pero tampoco sugiere que debemos vivir con ellos, sino que es la voluntad divina de que la nueva pareja alcance la unidad no solo de cuerpos sino de planes, sueños, anhelos y estilos de vida a fin de estar listos para criar a hijos en el temor de Dios.
El casado casa quiere reza el refrán y es harto recomendable que los nuevos matrimonios se inicien en un lugar diferente a la casa paterna o de los suegros.
El signo chino que significa “guerra” es un techo con dos mujeres casadas debajo, aunque jocosa la comparación, tiene algo de cierto. De pronto alguien puede asegurar que si no vive con los suegros, entonces no puede casarse. De hecho, aun no está listo para casarse si no tiene un lugar donde vivir que no sea con los padres o los suegros.[5]
El lugar adecuado para vivir y criar hijos es en un lugar apartado de las ciudades. Donde los hijos pueden contar con las ventajas de la naturaleza.
Cuando esté viviendo una relación de noviazgo, piense en que, si ambos llegan a casarse, deben tener un lugar listo para ir a vivir y empezar a edificar los pilares de la felicidad conyugal y esto es mucho más recomendable fuera del hogar paterno a fin de que los padres puedan asumir el rol que les toca, el de consejeros y abuelos querendones.
No se desanimen si no les alcanza el presupuesto para comprar una casa, pero cuando menos deben lograr alquilar un espacio lo suficientemente amplio para cubrir las necesidades de espacio que necesiten como pareja y naciente familia.
El hecho de acomodar, amoblar e inventariar el hogar generará un ambiente de comunión entre los esposos.
Si una pareja de novios no han pensado donde van a vivir o no tienen claro el asunto, deben detenerse para considerar este tema con cuidado y mucha reflexión.
¿y nuestros gastos?
Uno de los temas que generan más controversias dentro del matrimonio es el manejo del dinero. Recuerden que el dinero no construye la felicidad, pero es indispensable para que a través de su uso sabio, colabore en el ambiente de cordialidad de la nueva familia.
Comprador compulsivo.
Uno de los impulsos que se deben controlar es el de comprar de manera compulsiva, es decir, las ofertas. Es bueno saber comprar. Se compra lo que se necesita y lo que se va a utilizar. Una compra de algún objeto que no va a ser aprovechado o que no ha sido planificado podría redundar en el malestar de la familia.
Un novio que desea casarse debe de ser capaz de controlar sus gastos y sus ingresos.
Para comprar hay tres leyes, esto me lo enseñó mi esposa, la ley de los bueno, bonito y barato. Busquemos cosas de buena calidad, pero no paguemos lo que se nos pida, sino que busquemos el mejor precio de lo mejor.
Hay que buscar lo mejor y para esto hay que tener paciencia, la paciencia de buscar, buscar y buscar, hasta que no haya dudas de que no hay nada mejor.
Les cuento una anécdota, cierta vez salimos a comprar zapatos con mi esposa, y ella logro ubicar un par que reunía todo lo que ella buscaba y pago el precio. Era un día en que debíamos comprar rápido. Cuando ya salíamos de la zona de mercadeo, encontró el mismo par de zapatos por menos de la mitad del precio. ¿Qué hubieras hecho? Pues yo me lamentaba de haber comprado lo mismo más caro, pero ella no, ella volvió, y pidió por favor devolver su compra por que estaba en el tiempo adecuado y regresó a comprarlos en el otro lugar.
Eso es saber comprar. Si no sabes comprar y tu pareja si, pues aprende paciencia y a seguir sus indicaciones.
Las tarjetas de crédito
La mayoría de nosotros no entiende mucho sobre créditos, crédito normal, o crédito revolvente, inversiones, bolsa, presupuestos, por lo que es necesario que manejemos bien la información que podamos obtener sobre el manejo de las tarjetas.
Amigos, debemos ser muy cuidadosos en el uso del crédito. Personalmente recomiendo que no se use de tarjetas de crédito por lo menos en los primeros años de matrimonio y que todo se logre por el ahorro y la disciplina.
Es una bendición el ahorrar, y el saber hacer correctas inversiones.
Enseñad a vuestros hijos que Dios tiene derecho sobre todo lo que poseen, y que ninguna cosa podría suprimir ese derecho; todo lo que poseen lo han recibido como un legado, para probarlos si serán obedientes.  El dinero es un bien necesario; que no se prodigue a quienes no lo necesitan.  Hay otros que necesitan vuestros dones voluntarios. . . . Si tenéis hábitos de despilfarro, suprimidlos de vuestra vida tan pronto como sea posible.  A menos que hagáis esto, os arruinaréis para la eternidad.  Y los hábitos de economía, trabajo, y sobriedad son, aun en este mundo, una mejor porción para vosotros y vuestros hijos que una rica dote”.[6]
El bueno hábito del manejo responsable de los ingresos debe de ser enseñado desde que se es niño. Si no tuvimos padres que nos instruyeron en estos buenos hábitos de vida, pues es necesario que en la juventud debamos aprender lo que no aprendimos de niños.
“Que todos se esfuercen valerosa y activamente por ahorrar antes que por gastar.  Decid a los que están dispuestos a consumir sin producir: Es mi deber economizar en todo sentido.  No puedo estimular la extravagancia.  No puedo permitir que el dinero salga de mis manos para adquirir lo que no necesito.
Desde el más encumbrado hasta el más humilde, los obreros de Dios deben aprender a economizar.  Que cada uno se diga: Restringiré en mí mismo cualquier inclinación a gastar dinero en forma innecesaria.  Que los que trabajan al servicio de Dios sean productores tanto como consumidores.  Considerad la grandeza de la obra y restringid la inclinación no cristiana a gastar dinero para la gratificación personal.  Tomad en cuenta el costo de aquello que deseáis comprar.
Esto constituye una oportunidad excelente para que cada uno se conforme con su suerte y ocupe su lugar.  Que todos traten de producir alguna cosa.  Los que trabajan en la obra de Dios deberían estar dispuestos a ayudar cuandoquiera que su ayuda es necesaria.  Deberían limitar sus gastos todo lo posible, porque llegará el momento cuando se necesitará cada dólar que se pueda conseguir para llevar adelante la obra del Señor “.[7]
Se debe ahorrar en todo lo que se necesita, y esto se debe practicar en el noviazgo. Por favor, conózcanse en este aspecto antes de casarse.
¿Qué esperas de mi como cónyuge?
Esto es muy importante que los novios inviertan tiempo a definir que esperan de su futuro esposo o esposa. Hay cuestiones que se deben dejar en claro a fin de evitar futuros resentimientos, desencuentros y conflictos.
Algunas damas ingresan al matrimonio dejando en claro que no lavarán o cocinarán o plancharán la ropa por diversas razones que aluden a problemas de salud, pasan por incapacidad y terminan con el famoso: “no me gusta”. Muchas novias, al llegar a ser esposa, asumen esas funciones.
Otras parejas de novios se ponen de acuerdo en compartir las cargas de la vida doméstica.
“Comprenda la mujer el carácter sagrado de su obra y, con la fuerza de Dios y temiéndole, emprenda su misión en la vida.  Eduque a sus hijos para que sean útiles en este mundo e idóneos para el mundo mejor.  Nos dirigimos a las madres cristianas.  Les suplicamos que sientan su responsabilidad como madres y no vivan para agradarse a sí mismas, sino para glorificar a Dios.  Cristo no se complació a sí mismo, sino que asumió forma de siervo. El mundo rebosa de influencias corruptoras.  Las modas y las costumbres ejercen sobre los jóvenes una influencia poderosa.  Si la madre no cumple su deber de instruir, guiar y refrenar a sus hijos, éstos aceptarán naturalmente lo malo y se apartarán de lo bueno.  Acudan todas las madres a menudo a su Salvador con la oración: "¿Qué orden se tendrá con el niño, y qué ha de hacer?" Cumpla ella las instrucciones que Dios dio en su Palabra, y se le dará sabiduría a medida que la necesiten”.[8]
El principal deber de la novia, es la de prepararse para ser la reina, ama y señora de un hogar y de la educación de sus hijos. Cuando una dama decide trabajar, en estos tiempos esto es muy común, deben tener en cuenta si será capaz de tener hijos y poderlos criar. Recuerden que los hijos deben ser criados por los padres y no por la niñera ni los abuelos. No es pecado si no desean tener hijos, pero si es pecado descuidarlos por el trabajo. Pónganse de acuerdo en este punto y en estos roles antes de casarse.
Los novios deben decidir qué clase de rol paterno desempeñarán:
“Padres, . . . combinad el cariño con la autoridad, la bondad y la simpatía con la firme represión.  Dedicad a vuestros hijos algunas de vuestras horas de ocio; intimad con ellos; asociaos con ellos en sus trabajos y juegos, y ganad su confianza.  Cultivad su amistad, especialmente la de vuestros hijos varones.  De este modo ejerceréis sobre ellos una poderosa influencia para el bien”.[9]
El novio de ir pensando en que debe ser un padre amoroso y firme a la vez. Un padre que pase tiempo con sus hijos a fin de poder conversar con ellos y se convierta en un amigo.
Hay muchos otros planos que se debieran conversar en el noviazgo para contestar la pregunta que está en cuestión en este título como por ejemplo:
¿Cómo quieres que reaccione cuando estés enojado (a)?
¿Cuál es tu lenguaje de amor?
¿Cómo quieres que me comporte como esposo en los días feriados y libres?
¿Qué esperas de mí en cuanto a los deberes del hogar?
¿Consideras que debo cambiar algún hábito o práctica?
Se espera que muchas más preguntas se susciten en el que hacer de la vida de los novios.
“Los jóvenes tienen que aprender muchas lecciones, y la más importante es la de conocerse a sí mismos. Deberían tener ideas correctas en cuanto a sus obligaciones y deberes para con sus padres, y aprender continuamente en la escuela de Cristo a ser mansos y humildes de corazón. Al par de amar y honrar a sus padres, han de respetar también el criterio de los hombres de experiencia con quienes tienen relación en la iglesia”.[10]
El noviazgo es la etapa en la que se debe buscar consejo de amigos consagrados al Señor, de personas adultas que sirvan al Señor, a fin de encontrar criterios de vida matrimonial que los conduzcan por un camino seguro hacia la felicidad matrimonial.
El novio debe dejar en claro que es lo que espera de su novia cuando esta sea su esposa. Entre las tareas que se podrían enumerar están:
1.     Ropa limpia y planchada
2.     Casa limpia
3.     Hijos alimentados
4.     Comida a tiempo y rica
5.     Casa ordenada
6.     Siempre cuidadosa de su apariencia
7.     Cariñosa y comprensiva
8.     Siempre dispuesta a la intimidad
9.     Etc.
Y la novia debe ser clara en cuanto a lo que espera de su novio cuando sea su esposo:
1.     Que se involucre en los que aceres de la casa
2.     Que sea cariñoso
3.     Que converse de cómo le fue en el trabajo
4.     Que se involucre de manera activa en la crianza de los hijos
5.     Que reconozca los afanes de la esposa en la casa
6.     Que sea un líder espiritual y social del hogar
7.     Que se pueda contar con él en todo momento
8.     Que sea trabajador
9.     Que prefiera estar con la familia antes que en el trabajo o los amigos
10.  Que sepa manejar las tenciones
11.  Etc.
Estas listas pueden ser muy exigentes, pero se sorprenderían de lo que muchos jóvenes y señoritas esperan de sus futuros cónyuges. Luego que se ha hecho una lista de las expectativas de uno y otro, se debe conversar de lo que se va a asumir y de lo que el otro no debe esperar porque no se está dispuesto a ceder. El dialogo debe ser franco y maduro (es por ello que los novios deben ser mayores de veinte años para poder tomar decisiones maduras) y los acuerdos a los que se lleguen deben honrarse. Cada vez que se conversa de un punto, ambos deben estar de acuerdo para dar por cerrado el tema o en todo caso, dejarlo para seguirlo conversando en alguna ocasión posterior.

¿cómo se llevaron tus padres?
Más de uno tiene la idea de que cuando una pareja se casa, pues solo se casan los novios, y la familia queda de lado.
Es cierto, de algún modo la familia pasa a un segundo plano, es decir, los padres ya no tienen la última palabra, sino el esposo y la esposa en plena comunión y libertad de decisión.
Pero también es muy sabido que los novios deben pensar muy bien al momento de casarse, porque con el matrimonio vienen los compromisos de cumpleaños del suegro, de la suegra, del tío, la tía, el primo, la prima, el hermano, la hermana, es decir, compromisos que tienen como eje los miembros del la familia del esposo o esposa.
Es que es imposible casarse sin la familia.
La familia siempre será un ente real en la vida matrimonial. Una realidad en los momentos difíciles y hermosos.
Aquel mito de que uno se debe de llevar mal con los suegros es eso, un mito. Uno debe procurar llevarse bien con los padres de la esposa o esposo.
Cuando los novios se casan sin el consentimiento de los padres esto acarrea en varios casos resentimientos y censura. Se debe dar el paso del matrimonio con el entero consentimiento de padres y amigos. Querido joven y señorita, recuerda que tus padres son los que te conocen y pueden aquilatar, con los años de experiencia, si un joven o una señorita son adecuados para compartir su vida contigo es necesario imprescindible, cuidar de la opinión de los que peinan canas.
Pero aunque los padres de ambos estén lejos, puede que aparezcan de manera contundente a la distancia y no por que hayan tomado un avión para visitarlos y pasar un par de meses con ustedes, sino que se harán patentes en la conducta de su hijo o hija.
Esto se puede dar por el tema de modelos.
Cuando niños, todos los que hemos tenido la dicha de tener a los dos padres  juntos durante la niñez, pues recordamos momentos felices y también los días oscuros de su paternidad joven.
Recordamos muy bien cuando ellos jugaban con nosotros, nos engreían y nos cargaban en los hombros cuando nos cansábamos. Nuestros padres dándose un beso, nos llenaban de alegría y seguridad de que estaban unidos. Nuestros padres sin querer nos modelaron patrones para nuestra futura paternidad.
Esto es evidente cuando ya somos casados y llegamos a situaciones nuevas en la convivencia conyugal, situaciones que tratamos de conciliar con alguna situación ya vivida por nuestros padres y que de algún modo fuimos testigos de cómo la superaron o enfrentaron, entonces “actuamos” como ellos en  circunstancias parecidas.
“te pareces a tu madre”, esta frase puede ser un halago o un serio reproche. Queridos, nuestros padres muy probablemente no tuvieron a la mano ningún manual para convertirse en mejores padres, pero esa fue la realidad de sus padres. Hicieron lo que pudieron con amor y mucha voluntad, de acuerdo muchas veces a lo hicieron con ellos tus abuelos.
Pero eso hicieron tus padres, no necesariamente vas a volver a hacer lo que tus padres hicieron. Para saber si ellos hicieron bien o mal pues debes de leer mucho acerca de vida conyugal aun antes de casarte, a fin de reducir los riesgos de mala comprensión.
Nuestros padres son dignos ejemplos de muchas actividades y reacciones, pero en algunas otras es mejor no copiarlos. Me refiero a la pérdida de control en el manejo de sus emociones, o en decisiones que generaron en nosotros confusiones, o cuando no se pusieron de acuerdo delante de nosotros. Copiemos lo bueno de ellos y superémoslos en lo que debían mejorar. La vida nos enseñará a saber discernir que debemos copiar y que olvidar.
Los manuales más efectivos que han llegado  a mis manos son los siguientes: “El hogar cristiano” y “La conducción del niño en el hogar” ambos de Elena de White. Busquen estos títulos, jóvenes y léanlos antes de casarse de manera obligatoria y copien los modelos de esposo y esposa, de padre y madre que se sugieren allí.
“Todo hogar cristiano debe tener reglas; y los padres deben, por sus palabras y su conducta el uno hacia el otro, dar a los hijos un ejemplo vivo y precioso de lo que desean verlos llegar a ser.  Debe manifestarse pureza en la conversación y debe practicarse constantemente la verdadera cortesía cristiana.  Enseñemos a los niños y jóvenes a respetarse a sí mismos, a ser fieles a Dios y a los buenos principios; enseñémosles a respetar y obedecer la ley de Dios.  Estos principios regirán entonces su vida y los pondrán en práctica en sus relaciones con los demás.  Crearán una atmósfera pura, que ejerza una influencia tendiente a alentar a las almas débiles en la senda hacia arriba que conduce a la santidad y al cielo.  Sea cada lección de un carácter elevador y ennoblecedor, y las anotaciones hechas en los libros de los cielos serán tales que no nos avergonzaremos de ellas en el juicio”.[11]
Lo que hicieron nuestros padres y como se llevaron entre ellos dejó una marca en nuestra mente y nos formo patrones buenos y algunos otros que podían ser mejorados, pero eso es historia ahora, depende de nosotros hoy elaborarnos, leer libros cristianos que nos hagan mejores padres, mejores esposos para que demos ahora nosotros excelentes modelos a nuestros hijitos.
Demos las gracias a nuestros padres, hicieron lo mejor que pudieron, pero ahora nos toca a nosotros ser mejores que ellos para con nuestros hijitos, y para superarlos, pues debemos aprender de la experiencia de otros. Jóvenes, busquen los mejores libros y busquen consejeros saludables a fin de poder ser padres dignos de nuestros hijos.
“Consérvese alegre y animada. En vez de consagrar todo momento a interminables costuras, haga de la velada de familia una ocasión de grata sociabilidad, una reunión de familia después de las labores del día. Un proceder tal induciría a muchos hombres a preferir la sociedad de los suyos en casa a la del casino o de la taberna. Muchos muchachos serían guardados del peligro de la calle o del negocio de comestibles de la esquina. Muchas niñas evitarían las compañías frívolas y seductoras. La influencia del hogar llegaría a ser entonces para padres e hijos lo que Dios se propuso que fuera, es decir, una bendición para toda la vida”.[12]
Recuerde que debemos ser mejores hoy que ayer, propónganse los novios formar un hogar santo para que sus hijos vean el cielo en ellos, esto debe de ser un dulce esfuerzo diario.


[1]Terán Sierra, Adolescencia: riesgo total (México: Panorama Editorial, 1998), 108.
[2]Elizabeth George, Una esposa conforme el corazón de Dios (Madrid: Editorial Portavoz, 2005), 131, 132.
[3]Elena de White, Mensajes selectos, t. II (Mountain View, Calif: Publicaciones Interamericanas, 1967), 484, 485.
[4]Francis D. Nichol, Victor E. Ampuero Matta, Nancy Jean Vyhmeister, yHumberto M. Rasi. Comentario Biblico Adventista del Séptimo Día: la Santa Biblia con material exegético y expositorio, t. I (Buenos Aires, Argentina: Asociación Casa Editora Sudamericana, 1984), 239.
[5]Jack Wyrtzen, El sexo no es pecado: un punto de vista bíblico sobre la presente revolución sexual (Barcelona: CLIE, 1984), 72.
[6]Elena G. de White, Conducción del niño (Buenos Aires: Casa Editora Sudamericana, 1964), 124.
[7]Elena G. de White, Consejos sobre mayordomía cristiana (Mountain View, Calif: Publicaciones Interamericanas, 1970), 282.
[8]Elena G. de White, El hogar cristiano (Mountain View, Calif.: Publicaciones Interamericanas, Pacific Press, 1978), 211.
[9]Elena G. de White, El hogar cristiano (Mountain View, Calif.: Publicaciones Interamericanas, Pacific Press, 1978), 199.
[10]Elena G. de White, Mensajes para los jóvenes (Mountain View, Calif: Publicaciones Interamericanas, Pacific Press, 1967), 443.
[11]Elena G. de White, “el hogar cristiano” (Mountain View, Calif.: Publicaciones Interamericanas, Pacific Press, 1978), 12, 13.
[12]Elena G. de White, “el hogar cristiano” (Mountain View, Calif.: Publicaciones Interamericanas, Pacific Press, 1978), 70.

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