08 agosto 2011

PRIMERA CLASE DE HOGAR Y FAMILIA





Lo que debes considerar antes de casarte








Yván Balabarca Cárdenas




Introducción.
Si te equivocas en estudiar una carrera, pues avanzas, terminas, y puedes estudiar otra. Después de todo, pueden convalidarse muchos créditos y cursos, de tal modo que la segunda carrera puede ser más corta. Por otro lado, puedes trabajar por 35 años hasta jubilarte y luego vivir de tu pensión libre y con todo el tiempo del mundo para hacer lo que realmente te gusta. Lo que quiero decir es que hay solución.
Si te equivocas en elegir un automóvil, es una pena, porque es no poco dinero invertido, pero igual, se puede aprovechar el auto en la medida de lo posible, y luego juntar algo de dinero para venderlo y comprar otro. Tiene arreglo.
Si te equivocas en la compra de un terreno, porque no conociste a los vecinos, entonces puedes venderlo y comprar otro en alguna otra ubicación, cuidando ese detalle. Tienes alguna salida.
Pero si te equivocas en elegir a tu esposo o esposa, eso es hasta que la muerte los separe. ¿Divorcio? Todos pierden. Lo mejor es tener una escuela de novios que permita brindarnos elementos de juicio para reducir los riesgos al momento de elegir a la persona que te acompañará por el resto de tu vida.
Muy pocas escuelas de ese tipo existen, pero esta es una de ellas. Bienvenida y bienvenido a esta materia tan importante en tu formación integral. Un profesional se elevará a las más altas cumbres si es que tiene un sólido sistema familiar.



La amistad

Todo camino hacia la intimidad se inicia con la amistad. La amistad es el primer paso hacia el establecimiento de relaciones humanas significativas, duraderas y eternas.
Cuando niños jugamos entre grupos de vecinos, compañeros de escuela, primos, familiares, entre otros. Esta es una perspectiva doméstica de la amistad. Este “proceso” relacional sufre una transformación cuando avanzamos en el camino de la vida hacia la adolescencia, en que asumimos roles “especializados”. Pensamos distinto y llevamos adelante relaciones humanas basadas en la profundidad del conocimiento mutuo.
Pensemos en la experiencia de Juanito que a pesar de ser maltratado por un niño mayor, desea ser su amiguito. Lo busca, lo escucha y permite ser utilizado por el niño mayor. Esta es una experiencia pueril de la amistad. Cuando Juanito madura, se da cuenta de las intensiones de los demás y decide seguir en su rol de utilizado o avanzar hacia un rol más independiente.
Somos seres humanos fascinantes y deseamos cubrir una necesidad básica, según Maslow.
La necesidad de afecto y pertenencia social. Muchos seres humanos claman por ello y se asocian en grupos humanos peligrosos con tal de llenar el vacío de sus vidas.
La regla para tener muchos amigos es mostrarse amigo. Uno puede llegar a ser una persona muy atractiva en la medida en que se auto regule y tome decisiones sabias para auto construirse.
Uno de los aspectos en los que debemos ser sumamente cuidadosos es en lo que respecta a nuestra propia autoestima.
La autoestima es la conciencia del valor personal que uno se reconoce.[1] Este valor debió haber sido cultivado por los padres en la infancia, lo que se pudo haber dado por el tiempo que nos brindaron, por el cariño expresado de la manera en que cuando niños lo entendíamos (regalos, tiempo de calidad, contacto físico saludable, palabras de afecto o actos de servicio),[2] y así formar una conciencia de auto amor, por el amor que nos manifestaron.
La auto estima se forma desde afuera de uno. Cuando los padres, los amigos, el medio social, reconoce nuestras habilidades, desde que somos pequeños, entonces crecemos seguros de ellas, y buscamos juntarnos con gente saludable que nos aprecie.
Somos lo suficientemente maduros como para reconocer nuestras limitaciones, que no nos descalifican, sino que nos hacen diferentes y valiosos en nuestras habilidades y virtudes.
Buscamos grupos que nos quieran. Pero ojo. El querer no necesariamente tiene que ver con que nos acepten a su manera, sino que nos aprecien de manera saludable.
Existe una manera de mostrar aprecio saludable y otras que no. Si nuestro grupo de amigos nos maltrata verbalmente, entonces nuestro grupo y nosotros nos quedamos en la infancia, en la época de la niñez que quiere demostrar su hombría a través del maltrato. Esto se da generalmente entre los varones, quienes han llegado ha hacer de la agresión verbal, un sinónimo de aprecio y aceptación. Solo observe los sobrenombres que tienen sus amigos jovencitos para evidenciar esto.
Apelativos como: perro, burro, chato, enano, rata, chacal, son denigrantes, pero a ellos los varones responden con sonrisas y gestos de aprecio. Lo cual no se da entre las damas.
Esta violencia verbal, aunque aceptada por el status quo masculino, deja sus secuelas en la vida y relaciones del individuo así afectado, ya que este se proyectará a los demás desde esa misma perspectiva a menos que decida elaborarse y ser mejor.
La autoestima debe ser alimentada por el grupo humano que  nos rodea. No estoy hablando de lisonjas, sino de gestos de verdadera camaradería y respeto. Admiración y afecto entre amigos es lo que garantizará una real y poderosa autoestima.
Pero ¿Qué sucede si mis padres o grupo social no trabaja de manera positiva mi autoestima? Entonces no debo echar la culpa a nadie y decidir cambiar de grupo social. Quizá no de familia, porque es muy difícil, pero sí de amigos y compañeros. A esto le llamo ser actor en tu propia vida y no un mero paciente que ve pacientemente como sucede todo a tu alrededor sin tener la iniciativa de querer cambiarlo para algo mejor.
La iglesia en este aspecto se convierte una aliada estratégica para trabajar la autoestima de las personas. Cuando los niños y adolescentes cantan, dirigen programas, van a campamentos, ejercen liderazgo, es decir, cuentan con experiencia que difícilmente tendrían en otros marcos humanos, los ayuda a crecer seguros y rodeados de un grupo humano que (se espera sea) sea saludable.
Parte de volvernos seres humanos valiosos es tener valores (¿notas la relación? Valioso, valor). Los valores son también llamadas virtudes que nos caracterizan y nos vuelven apreciables. En el mundo moderno, los valores están de moda. Todo el ambiente educativo gira en torno a formar hombres y mujeres con valores.
Los valores deben ser asimilados en base a esfuerzo y disciplina propia. No esperemos que todo nazca solo y de la nada en nuestro corazón y de un momento a otro: ¡huy! ¡soy puntual!. Esto sucede muy pocas veces. Por lo general hay que levantarse temprano. Hay que preparar las cosas la noche anterior. Hay que descansar más temprano. Hay que llevar una agenda y ser disciplinado en mirarla y respetarla.
Los valores no nacen solo, se asumen y se decide desarrollarlos.
Una persona debe sentarse y evaluar su vida a fin de que decidir asumir 4 o 5 valores que lo caractericen por el resto de su vida. Estos pueden ser: puntualidad, amor, respeto, laboriosidad, veracidad, heroísmo, amabilidad, responsabilidad, amistad, etc. Les recomiendo buscar alguna bibliografía que aborde el tema de los valores y evalúe los que desee vivenciar.
Ejercicio:  Escriba aquí los valores que ha decidido asumir:
1.       _________________________________________________
2.       _________________________________________________
3.       _________________________________________________
4.       _________________________________________________
5.       _________________________________________________
Asumir más valores puede ser posible, pero solo concentrémonos en menos de cinco para que los avances sean notorios y prácticos.
Hay gente que ha nacido y crecido en un medio muy hostil para la autoestima y los valores. Hijos de hogares disfuncionales. Hogares divididos, sobrevivientes de incesto, de violaciones o violentados físicamente. Muchos de ellos se han levantado de aquel estado social que los predisponía a ser delincuentes y hoy por hoy son referentes de educación, ahínco, responsabilidad y constancia.
A estas personas que han surgido de un medio muy agresivo para la superación, se los llama resilientes.
La resiliencia es un término tomado de la física para referirse a personas que han superado las desventajas que la vida les presentó y han surgido hasta convertirse en personas de bien. Pero esto no es solo un golpe de suerte. Toda persona resiliente ha tenido siempre un adulto saludable que lo ha sido su mentor, su guía, su modelo.
De allí que sea una responsabilidad, no solo cristiana, sino humana, que haya más jóvenes y señoritas saludables, que vivan de manera responsable, para que muchos adolescentes tengan referentes a los cuales aspirar.
En resumen. Ser amigos tiene que ver más con decisiones personales que con golpes de suerte. Dejemos de echarle la culpa a los amigos, a los padres, a Dios, al clima, a la esposa, al esposo, al pastor, al presidente de la republica, a los amigos, a los perros del vecino… dejemos de echar la culpa a todos y perdonemos a quien debamos perdonar.
Debemos ser amigos y esto exige que tengamos buena autoestima, que tengamos valores firmes y dignos, y que seamos resilientes. Estos tres conceptos están estrechamente ligados unos con otros.
Si uno quiere tener amigos, debe ser un amigo saludable para no perjudicarse ni perjudicar a los demás. Un amigo saludable tiene buena autoestima, y si no, se elabora y transforma su medio para lograr construir una buena autoestima. Todos los padres queremos para amigo o amiga o novio o novia de nuestra hija o hijo, un muchacho o muchacha con valores y buenas costumbres ¿no es así? Entonces debemos (primero, criar hijos así) buscar rodearnos de gente así. Y esto es el pilar de la resiliencia.
Los conceptos que hoy hemos revisado están separados solo por un tema de abordaje pedagógico, porque en la vida real, se dan a la vez y deben ser desarrollados armoniosamente.
¡Cuán importante es haber tenido un hogar bien constituido! ¡Cuántos dolores de cabeza nos hubieran aliviado nuestros padres si hubieran sido más cuidadosos! Alabado sea el Señor por aquellos que vienen de hogares así, pero si tu no eres uno de aquellos privilegiados hijos de padres responsable, entonces debes comenzar a por perdonar a tus padres y decidir firmemente en auto elaborarte, buscando una red de apoyo social (amigos) que te valores y animen a ser mejor.
A veces me topo con jóvenes y señoritas muy auto suficientes ( lo cual es diferente de tener buena autoestima), incapaces de recibir consejos, sino solo de aquellos a los que catalogan como dignos de ser escuchados. Esta clase de jóvenes, me motivan a pensar que algunos deben buscar ayuda no solo entre sus amigos, sino entre el personal calificado de salud mental.
No es pecado y ni descalificante ir a consultar a un psicólogo o psicóloga, o aun un psiquiatra, para poder ser mejores. Ayudémonos a nosotros mismos.
Una persona es capaz de amar a otra en la medida que haya aprendido amarse a sí mismo. Alguien dirá: ¡Pero yo me amo!. Eso no lo dudo, la pregunta es: ¿será que te amas de manera saludable?
Para construir un hogar valioso y que sea una luz en la vida de muchas personas que quizá nunca llegues a conocer en esta vida, debes decidir auto disciplinarte, desde tus horarios, hasta tus pensamientos, y aceptar que no vives solo para ti, no eres una isla, sino que debes (resalto DEBES) ser mejor por amor de ti mismo y de ti misma, así como de la humanidad.
Quien salva un hogar, salva toda una generación. Tus decisiones tendrán repercusiones en tu cónyuge, tus hijos, nietos y bisnietos… debes ser muy cuidadoso en auto construirte. Debes ser muy cuidadosa en auto realizarte. Debes ser muy cuidadoso en decidir ser mejor hoy en comparación de ayer, porque, de no ser así, habrás vivido por las puras.
El único lugar donde el éxito viene antes que el trabajo es el diccionario; en todas las demás circunstancias de la vida, debes trabajar y esforzarte primero, y en el arte de ser amigo, también esto es una realidad.



[1]Louise-Anne Beauregard,  Richard Bouffard, y Germain Duclos. Autoestima: para quererse más y relacionarse mejor (Madrid: Narcea, 2005), 16.
[2]Gary D. Chapman y Ross Campbell,  Los 5 lenguajes del amor de los niños (Miami, Fl: Unilit, 1998).

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