14 agosto 2011

FIN AL MAL


Isaías 27:1 “En aquel día Jehová castigará con su espada dura, grande y fuerte al leviatán serpiente veloz, y al leviatán serpiente tortuosa; y matará al dragón que está en el mar”.

“Por el contexto de la descripción, el "leviatán" de Job parece ser un animal real (Job 41), el cual por lo general se identifica con el cocodrilo. Refiriéndose a la destrucción "el ejército egipcio en el Mar Rojo, el salmista dice que el Señor quebrantó "las cabezas del leviatán" (Sal. 74: 13-14).  Un cocodrilo de muchas cabezas sería un monstruo simbólico muy adecuado para designar a Egipto. El cocodrilo abundaba en el Nilo. En Isa. cap. 27, 30 y 31 se nombra repetidas veces a Egipto, y esto tiende a confirmar la posición de que el "leviatán" es aquí, en primer término, un símbolo de Egipto. Compárese también el "dragón" del cap. 27: 1 con el de Eze. 29: 3; cf. cap. 32: 2, 4” (Comentario bíblico adventista, 4: 246).

Aparentemente, el Leviatán no es otra cosa que un símbolo del mismo Satanás. El archí enemigo de la iglesia y de todos los que temen el nombre de Jehová. Aun este texto nos da esperanza porque nos catapulta a una visión de la redención que viene con el juicio ejecutor de Dios, cuando luego de los mil años el Señor ejecute la sentencia contra el originador de todo el mal.

El diablo, el gran dragón, será echado en el lago de fuego y azufre para no volverse a levantar jamás. Dios liberará a toda la cósmica creación de la influencia de este enemigo, por causa de quien, miles de millones han derramado lágrimas por todo el universo a lo largo de toda la historia del pecado.

Hay esperanza en esta realidad. La realidad de la libertad completa del mal.

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