29 julio 2011

PREPARADO


Isaías  6:7  “y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado”.


“Isaías había denunciado el pecado de otros, pero ahora se ve él mismo expuesto a la misma condenación que había pronunciado sobre otros.  Se había sentido satisfecho con las ceremonias frías y sin vida, en su adoración de Dios.  No se había dado cuenta de ello hasta que tuvo esa visión del Señor.  Cuán pequeños parecían ahora su sabiduría y talentos a medida que miraba la santidad y majestad del santuario. ¡Cuán indigno era! ¡Cuán incompetente para el servicio sagrado! . . .” (Conflicto y valor, 235).

Oh queridos amigos, estamos viviendo en los últimos días y estamos rodeados de muchas distracciones que buscan quitar nuestras miradas del ministerio de Cristo en el Santuario Celestial por nuestro favor, para mirar en actividades que no salvan. Otros están perdiendo su percepción de las cosas sagradas, estando dentro de la misma iglesia.

Isaías no estuvo listo para cumplir la voluntad del Señor para su vida, hasta que tuvo su visión del encuentro con el maestro. Las formas muertas de adoración de su pueblo lo habían conformado. Ahora se encontraba con la belleza de la santidad de Jehová y se sentía indigno. Pero Dios no lo dejó en medio de aquella sensación de indignidad.

Un serafín tocó sus labios y lo preparó. Le hizo saber la certeza del perdón y de su aceptación. Lo preparó para conversar con Dios.

Dios te ama más que todo aquí. Quiere que lo ayudes en el plan de salvación. Deja de lado aquello que te distrae de las cosas sagradas, de hacer tu culto personal. Si aquello que te desvía de encontrarte con Dios son las exigencias de tu familia, entonces levántate más temprano, antes que ellos, y aprovecha la “soledad”, para conversar con Dios que está ansioso de llamarte a su servicio.

Hoy busca ese espacio.

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