01 julio 2011

MATRIMONIO


Cantares 7:10 “Yo soy de mi amado, Y conmigo tiene su contentamiento”

“Al unir Dios en matrimonio las manos de la santa pareja diciendo: "Dejará el hombre a su padre y a su madre, y allegarse ha a su mujer, y serán una sola carne," dictó la ley del matrimonio para todos los hijos de Adán hasta el fin del tiempo.  Lo que el mismo Padre eterno había considerado bueno, era la ley de la más elevada bendición y progreso para los hombres” (El hogar cristiano, 311).

Cuando se inicia la relación matrimonial, se debe tener en cuenta que se ha ingresado en un estado santo de convivencia que tiene como propósito ser un umbral de las mansiones celestiales.

Dios determinó el matrimonio para que sea una bendición deliciosa y parte de la plataforma de progreso de la pareja. Satanás sabe esto y está determinado a impedir el avance y deleite de la humanidad. Quiere que la raza humana sufra, y por ello ha enfilado sus ataques contra esta institución de salvación.

El matrimonio, al ser destruido, perjudica a la pareja de esposos y a los hijos quienes quedan con marcas emocionales que deben ser tratadas a tiempo para que no se conviertan en móviles de vida.

Un singular y efectivo modo en que Satanás logra la destrucción de un hogar es la infidelidad. El texto de hoy da uno se los secretos para evitar este pecado. El amor verdadero busca la felicidad del ser amado, claro, dentro de los márgenes de la temperancia y la santidad.

La fidelidad matrimonial trae consigo estabilidad, perdón, paciencia, amor y paz. La fidelidad pone un broche de seguridad en las jóvenes mentes de los niños y jóvenes.

Todo matrimonio pasa días oscuros, pero es necesario que la pareja busque ayuda antes de que las crisis se desaten. Hoy es un buen día para decidir orar porque Dios nos prepare para construir buenos matrimonios que sean una puerta del cielo para nuestros hijos.

No hay comentarios.: