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08 julio 2011

La relación pre familiar (el noviazgo)


Es durante el noviazgo en que se debe de poner las bases de la felicidad conyugal. Un noviazgo saludable eliminará la mayor cantidad de riesgos a los que podría estar expuesto un matrimonio.

“Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalén, Por los corzos y por las ciervas del campo, Que no despertéis ni hagáis velar al amor, Hasta que quiera” (Cantar de los cantares 2:7).

En este texto, es sabio Salomón deja en claro que un noviazgo debiera iniciar cuando el amor está listo. La pregunta es: ¿Cuándo estamos listos para amar? ¿Qué es amar?

“El amor verdadero es un principio santo y elevado, por completo diferente en su carácter del amor despertado por el impulso, que muere de repente cuando es severamente probado”.[1] No es una emoción. No es que solo que una señorita se sienta atraída por un joven galante y apuesto, eso es mera atracción, pero el amor verdadero, como principio que es, se genera del conocimiento de la persona que cautivo el interés. Conforme se avanza en el dialogo, surgen defectos y virtudes que luego de aquilatados, se toleran, aceptan o rechazan.

Para este proceso es necesaria la presencia de un razonamiento santo, y la guía de personas mayores y temerosas de Dios.

“Podemos ver que arrostramos innumerables dificultades a cada paso.  La iniquidad albergada por jóvenes y ancianos, los galanteos y casamientos no santificados, no pueden menos que resultar en disputas, contiendas, enajenamiento, satisfacción de las pasiones desenfrenadas, infidelidad de los cónyuges, poca disposición a refrenar los deseos desordenados e indiferencia hacia las cosas de interés eterno. . . “[2] un joven y una señorita que buscan el consejo de personas consagradas, y antes de iniciar un noviazgo, buscan ser amigos, sin otro interés que el de conocerse, valorarse y honrar a Dios, entonces estarán alejándose de un noviazgo superficial, carnal y pasional.

Existen cuatro áreas que los novios deben de observar y son las que considero deben de darse para que el joven y la señorita inicien una relación de noviazgo que los honre y honre a Dios:

1.            Buen manejo del tiempo
2.            Buen manejo de emociones.
3.            Buen manejo del dinero
4.            Buen manejo del medio social

Buen manejo del tiempo

El manejo del tiempo es básico para un progresivo desarrollo y maduración humana. El manejo del tiempo debe de haberse aprendido en la niñez, cuando los padres establecieron horarios a los niños para hacer sus deberes. De no haber sido así, los jóvenes deberán de buscar auto educarse en el buen manejo del tiempo. 

“Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor” (Efe 5:15-17).

Entre las estrategias simples por las que podemos iniciar para cuidar mejor los tiempos están:
a.            Utilizar una agenda de citas
b.            Utilizar una alarma o despertador.
c.            Utilizar un horario diario de actividades personal para ir marcando conforme se vayan realizando.
d.            Utilizar un reloj de pulsera.
e.            “Primero el deber, luego el placer”

Las habilidades de manejo del tiempo prepararán a los jóvenes para el siguiente paso.

Buen manejo de emociones.

Las emociones son el resultado de los pensamiento, y los pensamientos serán mejor sometidos y manejados cuando la mente este acostumbrada a manejar bien su tiempo.

“Los malos pensamientos destruyen el alma.  El poder convertidor de Dios cambia el corazón, refina y purifica los pensamientos.  A menos que se haga un esfuerzo decidido para mantener los pensamientos centrados en Cristo, la gracia no se puede revelar en la vida.  La mente tiene que entrar en la lucha espiritual.  Cada pensamiento debe ser llevado en cautiverio a la obediencia de Cristo.  Todos los hábitos deben ser puestos bajo el control de Dios”.[3]

Para manejar las emociones, debemos tener una mente disciplinada. Se espera que hasta los 18 años los jóvenes hayan aprendido a no dejarse llevar por sus pasiones y sentimientos, sino que tomen decisiones basados en su raciocinio y sentido del deber. Los adolescentes que están en medio de un torbellino hormonal, deben confiar en el consejo de sus padres sabios y cristianos.

Las emociones deben ser mantenidas en sujeción a la vez que los pensamientos son sometidos a Cristo para que sean, por la rectitud de la voluntad, sometidos a todo lo honesto, puro y virtuoso.

Buen manejo del dinero

Para que el amor esté en condiciones de florecer, el joven y la señorita deben haber desarrollado habilidades de buen criterio monetario.

“Un joven que se encuentra en sus circunstancias debería manifestar diligencia en los negocios, debería abstenerse de los placeres y aun experimentar privación, siempre que esto no ponga en peligro su salud, porque de este modo llegará a contar con reservas económicas para utilizarlas en caso de enfermedad, a fin de no depender de la caridad de los demás. Ud. ha gastado innecesariamente mucho dinero que ahora debería estar puesto a interés, y con ello Ud. podría estar recibiendo dinero adicional...”.[4]

Desde la adolescencia, los jóvenes y señoritas deben haber cultivado prácticas de ahorro, economía y previsión. No gastar en las famosas ofertas innecesarias en la vida diaria, sino practicar la austeridad, sin caer en la falta de buen gusto, es lo que se necesita.

Una grande y bendecida oportunidad de aprender a ganar dinero es la obra del colportaje, porque allí se beneficiará el cliente con mensajes de esperanza contenidos en la literatura, y el colportor joven porque aprenderá lecciones de vida, duraderas y significativas. El ahorro es necesario en estos tiempos de crisis, aun en meses de necesidad.

Manejo del medio social

Para que un joven no se deje influenciar por su medio social, debiera haber superado la adolescencia, etapa en la cual se busca una identidad, recogiendo los modelos que se admira (que no necesariamente son los mejores). Cuando el jóvenes ya ha superado esta etapa, que se considera terminada entre los 18 y 20 años (se espera…) entonces cuenta con la base biológica para desarrollar pensamientos interdependientes.

Atrás quedó la independencia de las malas influencias, y en la juventud, está listo para elegir amigos y amigas saludables con los cuales relacionarse y saber construir redes de apoyo social cristianas y significativas. Es por ello que:

“Los que no se dejan sujetar están en peligro de vivir una vida desdichada.  El joven que aun no ha pasado los veinte años es un pobre juez de la idoneidad de una persona tan joven como él para ser la compañera de su vida”.[5]

El amor verdadero tiene documento de identidad; es mayor de edad. Antes podremos llamarlo como queramos, pero no es amor de verdad. El medio social será mejor llevado cuando el joven cuente con la edad apropiada para tomar decisiones.

La relación con los padres, familiares, amigos y demás será más saludable luego de superada la adolescencia.

Conclusión

Un buen noviazgo dará como fruto un buen matrimonio. Un noviazgo no debiera durar más de dos años. No es en el noviazgo donde se comienza a conocer al ser amado, sino durante la amistad. Una amistad significativa y duradera, que dará paso a un noviazgo corto. Me gusta usar esta ilustración: el noviazgo es la cereza en la punta del helado de la amistad.

La duración del noviazgo es corta, porque está basada en los años de conocerse como amigos. Puede que en el noviazgo se descubran rasgos de carácter que ameriten terminar una relación. Entonces deberán los ex novios dejar pasar algunos meses para sentirse mejor del dolor causado por una ruptura amorosa y luego, volver a salir con otro u otra candidata (seis meses mínimo), pero jamás un clavo saca a otro clavo, eso es jugar con los corazones, y es pecado.

Quizá estoy llegando a un joven que quiere terminar una relación que no lo ennoblece y no tiene fuerzas de voluntad hacerlo. O una señorita ilusionada por un noviazgo que a todas luces está bien y quiere aprender más. Los dos polos de una situación. A ambos les digo: busquen la dirección dulce y amorosa de Dios para avanzar en sus caminos.


[1]Elena de White, El hogar cristiano  (Mountain View, Calif.: Publicaciones Interamericanas, 1975), 42.
[2]Elena de White, El hogar cristiano  (Mountain View, Calif.: Publicaciones Interamericanas, 1975), 45.
[3]Elena de White, Mente carácter y personalidad (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 1990), 1:70.
[4]Elena de White, Mensajes selectos (Mountain View, Calif., Publicaciones Interamericanas 1967), 2:392.
[5]Elena de White, El hogar cristiano  (Mountain View, Calif.: Publicaciones Interamericanas, 1975), 67.

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