04 julio 2011

FORMAS VIVAS


Isaías 1:11 “¿Para qué me sirve, dice Jehová, la multitud de vuestros sacrificios? Hastiado estoy de holocaustos de carneros y de sebo de animales gordos; no quiero sangre de bueyes, ni de ovejas, ni de machos cabríos”.

“Pero Israel pervirtió grandemente el plan de Dios.  En vez de ver en la muerte de los animales sacrificados una evidencia de la excesiva pecaminosidad del pecado, y de la necesidad de rehuirlo, comenzaron a considerar los sacrificios como una especie de pago por el privilegio de pecar” (Comentario Bíblico Adventista 1:708).

Las formas son necesarias, siempre y cuando estén acompañadas del espíritu que las motivó… una visión de humilde contrición ha de ser aquello que sea el fondo de las manifestación externas.

Esto hoy en día suele ocurrir con la devolución del diezmo. Dejamos de ver el privilegio que nos compete, para centrarnos solo en las formas frias y mecánicas de acto de dar. Otro asunto es el tema de la música. Dejamos de utilizarla como un medio de adoración a Dios y pasamos a hacer de ella un medio que solo puede ser utilizado si le gusta a la gente (¿porqué no preguntarnos si le gusta a Dios?).

Cuando centramos la adoración por nosotros mismos, en nuestros planes y pensamientos, las formas pueden llegar a ser sin sentido. Pero cuando mantenemos, por una férrea disciplina, nuestros pensamientos sometidos a Dios, entonces la formas, los himnos, la liturgia, los silencios, todo, tendrá un sentido sagrado de la presencia de Dios.

Hoy hagamos un culto de reconocimiento a nuestro Creador.

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