25 julio 2011

ESTAMOS HERIDOS


Isaías 1:6  “Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana, sino herida, hinchazón y podrida llaga; no están curadas, ni vendadas, ni suavizadas con aceite”.

“Pero Jesús, al venir a morar en la humanidad, no se contamina. Su presencia tiene poder para sanar al pecador. Quien quiera caer a sus pies, diciendo con fe: "Señor, si quieres, puedes limpiarme," oirá la respuesta: "Quiero: sé limpio." (El deseado de todas las gentes, 232).

Queridos amigos, miren como somos vistos por Dios cuando nos apartamos de él. Lo ideal es que una vez que conocimos al Señor, no debiéramos apartarnos por todas las bendiciones que hemos recibidos a cambio de nada.

Sin embargo, a pesar de tener una enorme experiencia con Dios, es posible que sus hijos se aparten de él por algo que tenemos llamado tendencia al pecado. Miren la experiencia del pueblo de Israel, y de Salomón y David.

Pero mis amigos, tenemos salvación. Quienes se aparten del Señor, pueden volver y ser recibidos con el tierno y cariñoso salvador, fiel representante del cuidadoso, tierno y lento para la ira corazón del Padre de amor que en el cielo está.

Si queremos volver al Señor con la palabra de fe: “Señor, si quieres puede limpiarme”, pues el Señor nos limpiará de nuestra lepra de pecado, vicio y debilidades, luego  nos dará de su poder para ser limpio. Escuchemos por la fe sus dulces tiernas palabras: “Quiero, se limpio”.

Seamos felices por la gracia que se nos es regalada. La gracia de Dios por amor de ti y de mi.

No hay comentarios.: