03 julio 2011

EL AMOR


Cantares 8:7 “Las muchas aguas no podrán apagar el amor, Ni lo ahogarán los ríos. Si diese el hombre todos los bienes de su casa por este amor, De cierto lo menospreciarían”.

“El verdadero amor no es una pasión impetuosa, ardiente y dominante.  Por el contrario, es de naturaleza profunda y serena.  Ve más allá de lo externo y es atraído únicamente por las cualidades.  Es sabio y prudente para discernir y escoger y su devoción es real y duradera” (La fe por la cual vivo, 258).

Se puede confundir el amor verdadero con el amor pasional. El amor que no entiende razones prudentes, que se deja llevar por el deseo, que no escucha a los padre y a amigos espirituales, que no quiere apreciar las instrucciones de la Palabra inspirada, es mera pasión que cuando es severamente probada, desaparece.

Quienes piensan en amar necesitan conocer más de cerca la verdadera naturaleza del amor.

El amor se basa en reconocer y apreciar las virtudes de la persona que se ama. También en reconocer y estudiar sus defectos, porque el amor verdadero llevará al matrimonio, y este es para siempre.

Lo meramente sexual, al paso de los años, va a un segundo lugar, mientras que el amor construido en base a la confianza y el conocimiento y aceptación de las cualidades y defectos disfruta de un desarrollo sólido y duradero.

Deponer el orgullo y aprender a dialogar, especialmente durante el noviazgo, ayudará a poner la bases de un matrimonio feliz y estable.

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