22 junio 2011

SERVICIO ABNEGADO




Proverbios 22:1 “De más estima es el buen nombre que las muchas riquezas, Y la buena fama más que la plata y el oro”.

“El honor más elevado que pueda conferirse a seres humanos, ya sean jóvenes o ancianos, ricos o pobres, es permitirles levantar a los oprimidos y consolar a los débiles” (Dios nos cuida, 176).

Pensar en hacerse un nombre grandes con los hombres puede ser una gran aspiración, siempre y cuando se logre a través de los medios y mecanismos que el Señor ha provisto, y todos estos giran en torno al servicio, pero no cualquier servicio, sino el ABNEGADO.

Tratar de lograr títulos, posesiones, posiciones, influencia, todo va a estar desenfocado del cielo si es que no se utilizan para servir mejor a la humanidad, para levantar a los oprimidos y consolar a los débiles.

Es decir, es necesario salir de nuestra zona de comodidad y proyectarnos a los demás utilizando los dones que Dios nos ha dado, y aun, si no se cuentan con los dones necesarios, hacer las cosas por deber espiritual, pero hacer esfuerzos a favor de los demás.

Esto puede ser oído como una mera teoría, pero cuando decidamos poner en práctica actos de servicio consistentes en favores, regalos pequeños, palabras de afecto, contacto físico saludable y tiempo de calidad, los primeros en quedar agradecidos serán los niños de nuestro hogar, nuestros seres amados, las personas con las que nos relacionamos y las personas que pretendemos ayudar.

Hagamos el esfuerzo de ser una extensión de la obra misericordiosa de Cristo al mundo el día de hoy. Pidámosle que nos regale un espíritu de dadivosidad, no solo de bienes, sino de amor por los demás.

Esa es la buena fama, y el buen nombre que debemos buscar. Huyamos del mal y hagamos el bien.

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