24 junio 2011

PASE TIEMPO CON LOS HIJOS


Eclesiastés 2:13 “Y he visto que la sabiduría sobrepasa a la necedad, como la luz a las tinieblas”.

“El amor a la necedad, el deseo de hacer el mal, el odio por las cosas sagradas, son algunas de las dificultades que los padres deben enfrentar en el campo misionero del hogar. . .” (Conducción del niño, 82).

Uno de los más valioso campos misioneros es el hogar, y uno de los puntos principales de logro en la agenda misionera doméstica es el de ayudar a los hijos a tener autodominio, que amen las cosas sagradas, y que aprendan a amar la sabiduría.

Esto se logra ingresando al “campo de batalla”; saliendo de la zona de comodidad de ser padres e ingresando al medio de influencia para con los hijos.

Pensemos que para todo niño, el juego es como alimento. Nuestro DEBER es jugar con los niños. Ser parte de SUS juegos (siempre y cuando sean saludables, claro), Y NO “jalarlos” hacia lo que nosotros queremos jugar. Ponernos a jugar en su campo de juegos.

Segundo. Pase tiempo con sus hijos, tratando de leerles alguna historia bíblica y de la naturaleza. Acarícielos de manera saludable. Llévelos de paseo a algún punto de la ciudad en que se ofrezca la naturaleza en pleno o lleve a su familia al campo.

Que el niño pase la mayor cantidad de experiencias previas con la naturaleza. Que monte a caballo, a burro y a mulo… de ser posible hasta que se pueda montar en un camello. Que toque el hielo al natural o la nieve. Que vea una granizada. Que vea el mar, los ríos y un lago. Es decir. Que cuando vaya al colegio, pueda ver la mayor parte de lecciones como experiencias ligadas a los padres.

Desde ese lugar de intimidad saludable con sus hijos, entonces podrá tener un lugar de ventaja para enseñar lo que es santo, sabio y bueno.

Pase tiempo con sus hijos y verá como suceden milagros maravillosos.

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