30 mayo 2011

DESICIONES


Proverbios 14:12 “Hay camino que al hombre le parece derecho; Pero su fin es camino de muerte”

“Pilato cedió a las exigencias de la turba.  Antes que arriesgarse a perder su puesto entregó a Jesús para que fuese crucificado,    pero. . . aquello mismo que temía le aconteció después.  Fue despojado de sus honores, fue derribado de su alto cargo y, atormentado por el remordimiento y el orgullo herido, poco después de la crucifixión se quitó la vida.  Asimismo, todos los que transigen con el pecado no tendrán sino pesar y ruina” (Conflicto y valor, 325).

Hay un serio riesgo cuanto anteponemos nuestro criterio por sobre las disposiciones claras de la Palabra de Dios.

Cuando dicto algún seminario de noviazgo, de vez en cuando surge alguna pregunta del auditorio: “¿puedo desarrollar un noviazgo con una persona que no es de mi religión?”.

La respuesta es obvia, pero aun así desean escuchar, no lo sé, esperando que el expositor justifique un punto de vista que a todas luces es equivocado; el de llevar adelante una relación con un incrédulo.

Cuando uno tiene la voluntad revelada de Dios para su vida, simplemente hay que deponer todo orgullo y deseo personal y tener la disposición de obedecer. De querer continuar con nuestros propios criterios no fundamentados en la Palabra revelada, pensado que es la mejor decisión, con el paso del tiempo sabremos que las consecuencias fueron desastrosas.

Hoy resolvamos estar en paz con Dios. Pilato hizo decisiones pensando en su propio bienestar, hoy decidamos poner en primer lugar la voluntad de Dios, antes que la nuestra.

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