09 mayo 2011

DEPENDENCIA DE DIOS


Apocalipsis 3: 18 “Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas”.

Los cristianos de Laodicea simbólica estamos muy necesitados de la verdadera riqueza, y esta es la justicia de Cristo. Es la santidad de vida que debiera ser evidencia de nuestra profesión de fe.
Un carácter santo que pueda ser visto por otros para que den fe de que somos cristianos y los primeros testigos debieran ser nuestros padres, cónyuge, hermanos e hijos; además la capacidad de discernir entre lo bueno y lo malo, la cual se adquiere con la constante comunión con el Señor.
Nuestra riqueza no está en nuestros logros humanos, sino en la comunión con el Señor.
¡Cuán importante es pasar tiempo con el Señor estudiando su Palabra, cantando y luego compartiendo la fe! Tenemos que esforzarnos por separar tiempo en la presencia del Señor.
Ese es el remedio para los cristianos de hoy. Dependencia del Señor Jesucristo.

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