03 abril 2011

SANTISIMO


Apocalipsis 1:15 “y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno; y su voz como estruendo de muchas aguas”.

Al revisar 1 Reyes 7:45 encontramos que Hiram hizo instrumentos para el servicio del santuario de Salomón de bronce bruñido. En Esdras 8:27 aparecen nuevamente utensilios de bronce bruñido para la casa de Jehová. En Ezequiel 1:7 encontramos la visión de el “carro” de Dios con seres con pies como de bronce bruñido y en Daniel 10:6 aparece nuevamente la figura de un ser santo muy similar a la visión de Apocalipsis, con pies semejantes al bronce bruñido.
Todo esto sugiere nuevamente una relación de la visión de Juan de esta sección con el santuario se Salomón, antes y después de la restauración de Zorobabel, así como también con la santidad que rodea a Dios (santuario celestial).
El Apocalipsis debe interpretarse comparando textos con otro textos, renglón tras renglón, un poquito aquí y otro poquito allá. Esto significa que la Biblia es la propia intérprete de los símbolos apocalípticos.
La voz de Dios es como estruendo de muchas aguas. El personaje que apareció a Daniel en el capítulo 10 de su libro también emitía una voz como el estruendo de una multitud. Es que aguas en la profecía alude a personas, y no se contradice con el estruendo al que es parecida la voz en Daniel.
La voz de Dios es tanta y más sonora que la voz de multitudes. Un canto dice que Dios no necesita tanto gente muy instruida como si gente buena, que lleve sus Palabras. Es que la Palabra de Nuestro Dios acalla a las multitudes porque es más sonora que el sonido de muchas aguas.
La voz de Dios vale más, suena más, repercute más, importa más, que el griterío de millones de personas extraviadas, y hacemos bien a prestar atención a su buena voluntad.
Vale la pena notar que Dios mismo, en toda su santidad y poder, se presentó a Juan, desde su Santuario, para que este llevara un mensaje a una iglesia perseguida y fiel, sufriente y leal a su Dios. Este mensaje es el Apocalipsis y este va acompañado del sello de autoridad de Dios. Es un libro que cuenta con el respaldo del Señor del Santuario Celestial, y tiene como uno de sus propósitos llevarnos a conocer la lucha entre las fuerzas del bien que intentan la salvación del hombre, contra las fuerzas del mal que intentan velar de la vista de los hombres el ministerio de Cristo en el Santuario Celestial a favor de los arrepentidos.
Hoy tratemos de vivir de tal modo que escuchemos las muchas aguas del Señor y no del mundo, porque las poderosas palabras de Dios vienen acompañadas de la Santidad como de Bronce Resplandeciente de su emisor. Hoy necesitamos ser fieles a nuestro Santísimo Señor por sobre las presiones y dificultades terrenas.

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