02 abril 2011

EL DIVINO SACERDOTE


Apocalipsis 1:14 “Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como llama de fuego;”

Aparentemente, Juan se está valiendo de la descripción de Daniel 7:9, donde se describe al Anciano de Días; y esta figura señala al Dios Padre, ya que luego en Daniel 7:13 se le acercó el Señor Jesús. Este texto es muy interesante, porque Juan describe al Señor Jesucristo como el que puede usar la misma descripción que se utiliza para el Padre. ¿Y por qué? Pues porque son una misma persona, es decir, esta es otra alusión más a la Trinidad.
La blancura de los cabellos indica la pureza de la eternidad de aquel “anciano”, ya que es desde los siglos y hasta los siglos.
Sus ojos son descritos como llama de fuego. Es curioso que sea su vista la que da luz, y que aparezca cerca de siete lámparas, ¿acaso es la vista de Dios la que le da luz a las lámparas? El fuego señala a la Divinidad (Ez. 1:27; Dn. 7:9, 10; Ap. 1:14; 2:18), también señala la presencia misma de Dios (Dt. 4:24; He. 12:29; Ex. 24:17; Is. 33:14), la purificación (Mal. 3:2), la Palabra de Dios (Jer. 23:29; 5:14; 20:9), y su castigo contra los pecadores (Lv. 10:2; Nm. 11:1; 16:35; 2 R. 1:10, 12; Jud. 7).
Esta representación de Cristo con sus ojos como llama de fuego da la idea de que Cristo se presenta ante Juan, y por consiguiente a las siete iglesias como Dios, como el siempre presente, como el Purificador, como el Dueño de la Palabra, como el que castiga la maldad.
Cuando leamos las cartas a las siete iglesia notaremos que en cada una de ellas Cristo se presenta como EL QUE CONOCE, el conoce todo de todas las iglesias, por eso puede ser el Testigo Fiel, porque conoce a fondo, porque siempre estuvo presente. Además Cristo, en los mensajes a las siete iglesias, reprende porque quiere purificarlas. Cristo es el dueño de los mensajes, es el dueño de la Palabra, y también castiga la impiedad de los malvados.
Los símbolos del Apocalipsis se apoyan unos a otros para dar un mensaje articulado, coherente y lleno de esperanza para el pueblo de Dios de todas las edades y este texto en particular nos muestra a nuestro Señor Jesús no solo como un Dios lleno de amor por nosotros, sino muy dispuesto también a atestiguar en nuestro favor o en nuestra contra si no cambiamos de actitud, que quiere enseñarnos su voluntad, que quiere darnos mensajes de reprensión para abandonar el pecado, que aun, si no dejamos nuestros pecados, nos castigará. No es un Dios tipo “papa noel”, sino un Dios Justo y Amoroso, nuestro Amigo, Padre y Juez. Él es el Padre que nos hubiera gustado tener. Nuestro amado y fiel Hermano Mayor.

No hay comentarios.: