18 marzo 2011

EN TRIBULACIÓN


Salmos 46:1 “Dios es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones”.

“Cristo nos dice que nuestro mar no siempre será tranquilo. Tendremos tribulación.  Esto es parte de nuestra educación, necesaria para la formación de un carácter fuerte y equilibrado” (Alza tus ojos, 320).

El Señor no prometió que nuestra experiencia cristiana sería un lecho de rosas, ni un sendero siempre iluminado con la luz del éxito humano. El mismo salmista lo dijo: “aunque ande en valle de sombra de muerte”.

Hemos sido bombardeados tanto con la teología de la prosperidad, que dice que todo es éxito en la vida del cristiano, que todo cristiano tiene dinero, casas, posesiones y títulos; y es por ello que nos cuesta entender que a veces el Señor nos conducirá por valle de sombra de muerte.

En la experiencia de millones de cristianos sinceros y leales a la Palabra del Señor, ha habido episodios de suma oscuridad, tribulación y muerte. Pero aun de esto se vale el Señor para formar nuestro carácter y volverlo más dócil a su dirección.

El señor no promete que siempre habrá bonanza, sino que habrán episodios de tribulación, pero aun allí, el promete que será tu amparo y fortaleza, tu pronto auxilio.

Hoy, si estas atravesando momentos de tribulación, angustia, dolor, muerte y persecución, considera este texto. Pregunta al Señor: “¿Qué quieres que aprenda Señor? Ve a él y entonces, en medio del dolor comprenderás que si él te guía en el valle de tribulación, todo será para tu bien, aun aquel aparente fracaso, aun allí, no temerás mal alguno.

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