16 marzo 2011

DANOS PAN SEÑOR


Salmos 37:25 “Joven fui, y he envejecido, Y no he visto justo desamparado, Ni su descendencia que mendigue pan.”

“El mismo Dios que envió los cuervos para dar pan a Elías, cerca del arroyo de Querit, no descuidará a ninguno de sus hijos fieles y abnegados” (El discurso maestro de Jesucristo, 95).

En nuestra iglesia y en nuestra comunidad hay muchos miembros de iglesia y personas que pasar momentos de necesidad económica por diversas razones. Puede ser porque los negocios no van bien, por la enfermedad demandante de un miembro de la familia, por algún despido intempestivo, por algún mal manejo de la realidad en que se vive o demás.

Lo cierto es que el Señor promete que no faltará pan sobre la mesa de quienes:

Son fieles. Estos individuos son los que pasan tiempo con el Señor de manera constante y lo buscan para recibir de Él, en primer lugar no el pan material, sino el pan espiritual. Buscan primeramente el reino de Dios y su justicia.

Son abnegados. No son de la ley del menor esfuerzo, sino que se dan al trabajo duro y tesonero. Son los que trabajan de verdad, no como creen que está bien, sino que buscan opiniones de gente exigente para saber si su trabajo puede mejorar o está acabado. Son los que hacen su trabajo no para los hombres, sino como para Dios.

Dios no bendice a los ociosos. Cualquiera no recibe esta bendición. Por eso, hoy tomemos la decisión de ser abnegados y fieles. De ser de la ley: Máximo de esfuerzo por máximo de producción, claro, sin descuidar a aquellos a quienes amamos.

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