15 febrero 2011

EXAMINEMOS


Salmos 14:1 “Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, hacen obras abominables; No hay quien haga el bien”.

“Los autores de esos libros, que han sembrado la semilla de duda e incredulidad por todo el mundo, han estado bajo el adiestramiento del gran enemigo de Dios y el hombre, la cabeza reconocida de los principados y potestades, el gobernante de las tinieblas de este mundo.  La palabra que Dios habló acerca de ellos es: "Se envanecieron en sus razonamientos y su necio corazón fue entenebrecido.  Profesando ser sabios, se hicieron necios", "pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias" (Rom.  1: 21, 22).  Rechazaron la verdad divina en su sencillez y pureza por la sabiduría de este mundo”. (Consejos para los maestros, 409, 410).

Uno de los problemas más grandes con la que se han encontrado los creyentes son los incrédulos. Algunos respetuosos y permisivos, y otros violentos y severos. Como sea. Estos “necios”, como los llama David, se fueron volviendo más técnicos en el siglo XIX, y en el siglo XX, aún más.

La iglesia, en la década de los 50´s apertura el Geoscience Research Institute, con el propósito de fortalecer la fe de los creyentes, proveyendo argumentos científicos.

Pero lo que hoy nos acecha no son las ideas totalmente ateas, sino las ideas de tipo deísta.

Los que opinan que Dios sí existe, o en otro caso, un ser supremo, pero que está lejos, no está interesado en nosotros, o solo se interesa de un aspecto de nuestras vidas, o uno a quien hay que servir para que no se enoje.

El ateísmo de hoy es más místico y… ¡no totalmente ateo! Pero el enunciado bíblico sigue siendo actual. Tengamos cuidado de nuestros pensamientos el día de hoy; examinémoslos y evaluémoslos.

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