27 febrero 2011

ES MI FORTALEZA


Salmos 27:1 “Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré?
Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?”

“La misma confianza respiran las palabras escritas cuando, como rey destronado y sin corona, David huyó de Jerusalén a causa de la rebelión de Absalón.  Abatido por la pena y el cansancio producido por la fuga, se detuvo con sus compañeros junto al Jordán, para descansar unas horas.  Lo despertó la invitación a huir inmediatamente” (La educación, 164).

Imagina como hubo de sentirse David al huir de su propio hijo Absalón. Una traición uno nunca la espera, y si llegara a pasar, pues no se la espera de hijo o de un padre.

Imagina la cantidad de emociones encontradas y preguntas habrán pasado por el corazón del rey fugitivo.

Ira, amor, dolor, soledad, tristeza, amargura, frustración, entre otras emociones junto con preguntas: ¿en qué fallé? ¿Por qué hizo esto mi hijo? ¿Por qué tuvo que pasarme a mi? ¿Cómo no lo vi llegar?... solo un padre que halla transitado el agónico dolor de ver perderse a su hijo o a su hija, podría entender el amargo dolor de David.

Pero aun en esta crisis indecible, David supo confiar en Jehová… porque no solo era su Señor, sino que era el que estaba en el trono y cuidaría de él también.

Hoy quizá no tengas edad ni experiencia para comprender a plenitud a David, pero, aunque estés atravesando la amarga experiencia de una traición de un ser muy amado, recuerda, no temas, Jehová es tu luz y tu salvación, Jehová es tu fortaleza.

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