02 noviembre 2010

LOS LÍDERES DE SERVICIO

2 Reyes 6:6  “El varón de Dios preguntó: ¿Dónde cayó? Y él le mostró el lugar. Entonces cortó él un palo, y lo echó allí; e hizo flotar el hierro”.

“Tan eficaz había sido su ministerio y tan amplia su influencia, que mientras estaba en su lecho de muerte, el mismo joven rey Joas, idólatra que poco respetaba a Dios, reconoció en el profeta un padre en Israel, cuya presencia entre ellos era de más valor en tiempo de dificultad que la posesión de un ejército con caballos y carros. Dice el relato: "Estaba Eliseo enfermo de aquella su enfermedad de que murió. Y descendió a él Joas rey de Israel, y llorando delante de él, dijo: ¡Padre mío, padre mío, carro de Israel y su gente de a caballo!" (2 Rey. 13: 14.)” (Profetas y reyes, 195).

Cuando un líder deja de ser distante y pasa a ser parte de las vivencias de sus liderados llega a ganarse el cariño de ellos.

Recuerdo un día cuando llegamos a nuestra casa de un paseo de todo el día. Al entrar en la casa todo estaba aparentemente bien, hasta que intentamos ubicar un equipo de filmación y no lo encontramos. Entonces comenzamos a buscar otras cosas y en el recorrido de la casa ubicamos una ventana rota. Nos habían robado.

Mi jefe de trabajo nos visitó ni bien se enteró de nuestra desgracia y nos acompañó. Nunca olvidaremos del apoyo emocional que recibimos. Lo mismo sucedió cuando tuvimos a un miembro de nuestra familia enfermo. Esa fue el modelo de liderazgo de Eliseo.

Seamos parte del lado bonito de las vidas de los demás. Hoy podemos lograrlo con nuestros hijos, padres, cónyuges o compañeros de trabajo. Hoy seamos líderes como Eliseo, quien se involucró en las cuestiones lideradas de las personas a las que vino a ayudar.

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