31 octubre 2010

RESPETEMOS LA AUTORIDAD

2 Reyes 2:23 “Después subió de allí a Bet-el; y subiendo por el camino, salieron unos muchachos de la ciudad, y se burlaban de él, diciendo: ¡Calvo, sube! ¡calvo, sube!”

“Aun la bondad debe tener sus límites. La autoridad debe mantenerse por una severidad firme, o muchos la recibirán con burla y desprecio. La así llamada ternura, los halagos y la indulgencia que manifiestan hacia los jóvenes los padres y tutores, es uno de los peores males que les puedan acontecer. En toda familia, la firmeza y la decisión son requerimientos positivos esenciales”. (Profetas y reyes, 178).

Cuando somos demasiado “buenitos”, pronto se sucitarán problemas. Cuando Dios coloca a los hombres en puestos de autoridad, estos deben ser lo suficientemente sabios para no dejar pasar por alto cualquier falta de respeto a su investidura. Pero aun esto debe ser hecho con sabiduría.

A veces los burladores entenderán con una llamada de atención. Pero a veces se necesita una reprensión severa para que la temeridad de las burlas sean detenidas. De no hacerse así, la influencia de la supuesta bondad del líder puede ser socavada.

Algunos se preguntan porqué Eliseo fue tan duro con aquellos, pero recordemos que Dios lo orientó para actuar.

La autoridad de los dirigentes debe ser respetada. Y si vemos que estos hacen las cosas mal, pues entonces apliquemos las instrucciones de Mateo capítulo 18, buscándolos y exponiendo nuestro malestar en persona y a solas.

Si somos dirigentes, cuidemos que nadie socave esa autoridad que nos fue dada. Y si somos dirigidos, ayudemos a nuestros líderes a ser mejores como nos gustaría que nos corrigiesen a nosotros mismos.

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