18 octubre 2010

MISERICORDIA


2 Samuel 24:25  Y edificó allí David un altar a Jehová, y sacrificó holocaustos y ofrendas de paz; y Jehová oyó las súplicas de la tierra, y cesó la plaga en Israel.

“El sitio en que se construyó el altar, que de allí en adelante había de considerarse como tierra santa para siempre, fue obsequiado al rey por Ornán.  Pero el rey se negó a recibirlo.  "No, sino que efectivamente la compraré por su justo precio: porque no tomaré para Jehová lo que es tuyo, ni sacrificaré holocausto que nada me cueste.  Y dio David a Ornán por el lugar seiscientos siclos de oro por peso." Este sitio, ya memorable por ser el lugar donde Abrahán había construido el altar para ofrecer a su hijo, y era ahora santificado por esta gran liberación, fue posteriormente escogido como el sitio donde Salomón erigió el templo”.

David cometió un error, y los errores de los que ejercen algún cargo de liderazgo, en más de una ocasión, tienen repercusiones en las vidas de los liderados. Tanto el pueblo como el rey participaron de los mismos pecados que trajo la plaga sobre todos. Pero el arrepentimiento del rey y la elección del castigo fue a causa de la misericordia de Dios. David sabía que Dios podría tener misericordia de él y su pueblo.

Donde se detuvo el ángel exterminador, allí se construyó un altar. El mismo lugar donde todos recordaban que sucedió el hecho del sacrificio del Abraham. Un lugar de fe. Un lugar donde la fe del hombre fue exigida hasta lo sumo. Un lugar de promesa y redención. Esto tuvo profundo significado en la vida de David y del pueblo de Israel. Jehová castiga, pero lo hace porque busca la redención de su pueblo. El castigo de Dios no busca destruir y aniquilar, sino, llamar la atención de sus amados hacia el buen camino.

Si hoy estas atravesando momentos difíciles por las malas elecciones que hiciste, construye un altar simbólico a Jehová: Ponte de rodillas, examina tu vida, y deja tu mal camino y verás como la misericordia de Jehová se hará tangible en tu vida.

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