07 octubre 2010

LA MEDITACION DE HOY

CUIDA DE TUS LÍDERES
1 Samuel 24:6 “Y dijo a sus hombres: Jehová me guarde de hacer tal cosa contra mi señor, el ungido de Jehová, que yo extienda mi mano contra él; porque es el ungido de Jehová”.

La enemistad que alimentan hacia los siervos de Dios los que han cedido al poder de Satanás se trueca a veces en sentimiento de reconciliación y favor; pero este cambio no siempre resulta duradero. A veces, después que los hombres de mente corrompida se dedicaron a hacer y decir cosas inicuas contra los siervos del Señor, se arraiga en su mente la convicción de que obraban mal. El Espíritu del Señor contiende con ellos, y humillan su corazón ante Dios y ante aquellos cuya influencia procuraron destruir, y es posible que cambien de conducta para con ellos. Pero cuando vuelven a abrir las puertas a las sugestiones del maligno, reviven las antiguas dudas, la vieja enemistad se despierta, y vuelven a dedicarse a la misma obra de la cual se habían arrepentido, y que por algún tiempo abandonaron. Vuelven a entregarse a la maledicencia, acusando y condenando en forma acérrima a los mismos a quienes habían hecho la más humilde confesión. A las tales personas Satanás puede usarlas, después que adoptaron esa conducta, con mucho más poder que antes, porque han pecado contra una luz mayor”. (Patriarcas y profetas, 719).

¿Cuantas veces hemos hablado mal contra nuestros líderes y dirigentes? Bueno fuera habérselos dicho con asertividad en su misma presencia pero lo que sucede es que lo hacemos a sus espaldas y delante de otras personas.

Primero considera: ¿has estado en una situación similiar a la del líder para poder juzgar?; ¿Consideras que es un hombre y puede equivocarse?; ¿Te gustaría que otros actuen contigo así como los críticos destructivos actuan con los líderes? Piensa en que podemos ser usados por el diablo cuando abrimos nuestra boca solo para criticar. Seamos asertivos y vayamos a la persona que debe escuchar lo que pensamos y no reguemos criticas a diestra y siniestra. Hoy seamos los labios de Dios y que de ellos salgan esperanza y consideración.

No hay comentarios.: