26 abril 2010

SIEMPRE LOS MISMOS

1 Samuel 16:12 Envió, pues, por él, y le hizo entrar; y era rubio, hermoso de ojos, y de buen parecer. Entonces Jehová dijo: Levántate y úngelo, porque éste es.

“El gran honor conferido a David no le ensoberbeció. A pesar del elevado cargo que había de desempeñar, siguió tranquilamente en su ocupación, contento de esperar el desarrollo de los planes del Señor a su tiempo y manera. Tan humilde y modesto como antes de su ungimiento, el pastorcillo regresó a las colinas, para vigilar y cuidar sus rebaños tan cariñosamente como antes.” (Patriarcas y profetas, 694, 695).

Qué gran bendición el poder permanecer incólume frente a los altos honores. Que bendición el permanecer humilde tanto en el éxito como en el fracaso.

Permanecer como cristianos genuinos frente a la gente de poder como frente a la gente humilde. Esto es lo que nos hace distintivos. Con cuanto desconcierto algunos observan que sus líderes no saludan o saludan con frialdad a la gente humilde para luego hacer grandes deferencias a los renombrados.

Ser el mismo en todo tiempo, a pesar de los honores o las vergüenzas, es lo que nos prepara para grandes cosas, grandes responsabilidades, grandes desafíos. Es cuestión de que hoy tratemos de ser los mismos con todos, dar el mismo honor y honra a quienes vemos y con quienes conversemos.

Dios dio un gran honor a David y este continuó desarrollando fielmente sus humildes deberes en la espera de la voluntad de Dios. Fieles hoy en cumplir los deberes que Dios nos ha encomendado.

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