31 julio 2009

SANTIFICAOS


Josué 3:5 Y Josué dijo al pueblo: Santificaos, porque Jehová hará mañana maravillas entre vosotros.

“Durante esa época del año, la primavera, las nieves derretidas de las montañas habían hecho crecer tanto el Jordán que el río se había desbordado, y era imposible cruzarlo en los vados acostumbrados. Dios quería que el cruce del Jordán por Israel fuese milagroso. Por orden divina, Josué mandó al pueblo que se santificase; debía poner a un lado sus pecados y librarse de toda impureza exterior; "porque -dijo- Jehová hará mañana entre vosotros maravillas." El "arca del pacto" había de encabezar el ejército y abrirle paso. Para cuando vieran ese distintivo de la presencia de Jehová, cargado por los sacerdotes, moverse de su sitio en el centro del campamento y avanzar hacia el río, la orden era: "Vosotros partiréis de vuestro lugar, y marcharéis en pos de ella." Las circunstancias del cruce del río fueron predichas minuciosamente; y Josué dijo: "En esto conoceréis que el Dios viviente está en medio de vosotros, y que él echará de delante de vosotros al Cananeo.... He aquí, el arca del pacto del Señoreador de toda la tierra pasa el Jordán delante de vosotros." (Patriarcas y profetas, 517).

Recordemos que las maravillas son de Dios y no de nosotros mismos. ¡Cuánto Dios quiere hacernos partícipes de sus maravillas y nosotros no estamos dispuestos! Necesitamos estar en sintonía con el cielo. Necesitamos urgentemente estar en la atmósfera en la que Dios puede mostrarnos su voluntad a través de la oración, su Palabra o algún instrumento señalado por El. Pero si no estamos en estrecha comunión en su presencia, será muy difícil que entendamos los diversos llamados de misericordia que nos hará.

Cuantas señales de esperanza el Señor nos ha dado ya y no las entendemos por qué no podemos. Hoy mismo precisamos desempolvar nuestras percepciones espirituales. Santifícate. Inicia tu culto personal, inicia un programa de oración personal. Es hora de hablar del Señor con Poder, con Su Poder.

Dejemos que el Señor nos muestre sus maravillas y entonces, aun en los momentos difíciles de nuestras vidas, veremos que el rio Jordán se detiene para dejarnos pasar, donde otros solo ven aguas oscuras y caudalosas. Veremos como el lecho del rio de la vida dejándonos transitar libremente, mientras otros solo ven dificultades para caminar.

Dios quiere hacerte un testigo de su presencia. Hoy consagra tu vida a su servicio y conviértete en su testigo.

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