11 julio 2009

EL MANA

Éxodos 16:14 “Y cuando el rocío cesó de descender, he aquí sobre la faz del desierto una cosa menuda, redonda, menuda como una escarcha sobre la tierra.”

"Así comieron los hijos de Israel maná cuarenta años, hasta que entraron en la tierra habitada: maná comieron hasta que llegaron al término de la tierra de Canaán." Durante cuarenta años se les recordó diariamente mediante esta milagrosa provisión, el infaltable cuidado y el tierno amor de Dios. Conforme a las palabras del salmista, Dios les dio "trigo del cielo; pan de ángeles comió el hombre" (Sal 78: 24, 25, V.M.); es decir, alimentos provistos para ellos por los ángeles. Sostenidos por el "trigo del cielo," recibían diariamente la lección de que, teniendo la promesa de Dios, estaban tan seguros contra la necesidad como si estuviesen rodeados de los undosos trigales de las fértiles llanuras de Canaán.” (Patriarcas y profetas, 303).

Una provisión diaria de alimento para suplir las necesidades diarias de los hijos de Dios en su peregrinar hacia la Canaán terrenal, donde gozarían de la abundancia de provisiones de una tierra que fluía leche y miel.

Hoy contamos con la provisión diaria de alimento espiritual para alimentarnos y sostenernos firmes durante nuestra peregrinación por el desierto de este mundo que solo ofrece abundantes cisternas rotas y vacías en su música, modas y vicios. Dios nos ha provisto pan del cielo y vino divino, el conocimiento del Hijo de Dios, el maná que descendió del cielo.

¿Pero cómo podemos acceder a alimentarnos del conocimiento vivificante y restaurador del Hijo de Dios? A través de las Sagradas Escrituras, las cuales nos hacen idóneos para la salvación, es decir no solo a los lectores, sino a los hacedores de sus instrucciones.

La Iglesia Adventista tiene desarrollado varios programas de alimentación en la Palabra, a saber: El estudio de la Meditación Matinal, la Guía de Estudio de la Escuela Sabática, el programa del Año Bíblico, y la lectura de libros del Espíritu de Profecía. Tenemos abundante material que podemos recoger diariamente para llegar hasta Canaán Celestial como obreros que no tienen de que avergonzarse, que usan bien la Palabra de Verdad.

Y cuando lleguemos a la tierra mejor, la nueva tierra, entonces cesará el maná por que nos alimentaremos directa y abundantemente del conocimiento de Dios a través de los Siglos sin fin porque viviremos con Él en persona por toda la Eternidad, día a día en novedad de plenitud. ¿Quieres llegar a Canaán?

1 comentario:

Anónimo dijo...

Buen Día, "El Mana" leendo su nota del blog, me hace recordar y que debo de olvidart de poner en practica lo aprendido. Que continue con sus reflexiones seguire leendole.