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09 julio 2009

EL CORDERO

Éxodo 12:3 “Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: En el diez de este mes tómese cada uno un cordero según las familias de los padres, un cordero por familia.”

“Estos símbolos se cumplieron no sólo en cuanto al acontecimiento, sino también en cuanto al tiempo. El día 14 del primer mes de los judíos, el mismo día y el mismo mes cuando quince largos siglos antes el cordero pascual había sido inmolado, Cristo, después de haber comido la pascua con sus discípulos, estableció la ceremonia que debía conmemorar su propia muerte como "Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo". En aquella misma noche fue aprehendido por manos impías, para ser crucificado e inmolado. Y tal como lo simbolizaba la gavilla mecida, nuestro Señor resucitó de entre los muertos al tercer día, "primicias de los que durmieron", cual ejemplo de todos los justos que han de resucitar, cuyo "vil cuerpo" "transformará" y hará "semejante a su cuerpo glorioso" (1 Cor. 15: 20; Fil. 3: 21, VM).” (Cristo en su santuario, 93).

Cristo y Cristo crucificado es el centro de toda la Biblia, la gracia de Dios que nos es ofrecida para alcanzar misericordia.

Cuando tenemos aquel sentimiento de indignidad que solo el pecado produce. Cuando surgen los lamentos y recriminaciones luego de haber perpetrado una falta, entonces es cuando por fe debemos aferrarnos al Señor Jesús quien se entregó una vez y para siempre por tus pecados para que creyendo en Él no te pierdas, sino que encuentres vida eterna.

El cordero no solo representa al Señor Jesús, sino que nos recuerda su ministerio de intercesión en nuestro favor en el Santuario Celestial. Esto significa que mientras tengamos la voz del Espíritu Santo que nos convence de estamos en pecado, que necesitamos justicia y estamos siendo juzgados, entonces también tendremos libre la entrada al trono de la gracia para que arrepentidos, encontremos gracia y oportuno socorro.

Querido amigo, no se trata de “mata que Dios perdona”, sino, cuando el justo cae, víctima de su propia concupiscencia, no está todo perdido, sino que abogado tenemos para con el Padre, al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Una vez limpios por la fe en el sacrificio redentor, entonces somos justificados y tenemos el deber de andar en novedad de vida, una vida que por elección debe ser de muerte al yo y Cristo viviendo en nosotros. Que esto sea una realidad hoy en ti.

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