02 marzo 2009

INTEGRIDAD

Génesis 39:9 “No hay otro mayor que yo en esta casa, y ninguna cosa me ha reservado sino a ti, por cuanto tú eres su mujer; ¿cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?”

“La contestación de José revela el poder de los principios religiosos. No quiso traicionar la confianza de su amo terrenal, y cualesquiera que fueran las consecuencias, sería fiel a su Amo celestial. Bajo el ojo escudriñador de Dios y de los santos ángeles, muchos se toman libertades de las que no se harían culpables en presencia de sus semejantes. Pero José pensó primeramente en Dios. "¿Cómo, pues, haría yo este gran mal, y pecaría contra Dios?" dijo él.” (Conflicto y Valor. Pag. 76).

Integridad. Cuando nos dan el cambio equivocado. Pagamos con un billete de 10 y nos dan un cambio de cincuenta. “tonto pues, por que no se fija”, es el pensamiento de muchos.

O cuando viajamos en una movilidad pública y la persona encargada de cobrar, nos pasa de largo sin pedirnos el pasaje, y nos bajamos en nuestro paradero sin pagar. ¡Lo peor es que el siguiente miércoles de oración agradecemos a Dios por el “milagro”!

O cuando salimos del supermercado con un producto que no hemos pagado y decimos: “total, este caja de bombones no los hará pobres, tanto que ganan”.

Integridad. ¡Qué vergüenza cuando nuestros hijos nos pillan una mentira!, ¡que decepción cuando descubrimos una mentira en nuestros padres o líderes! Quizás no nos arriesgaríamos si somos observados por otros, pero en la soledad, muchas faltas son cometidas.

Queridos amigos, hoy seamos íntegros como José… seamos íntegros por que Dios nos ve.

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