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24 febrero 2009

UNA ESPERANZA DE SALVACION

Génesis 28:12 “Y soñó: y he aquí una escalera que estaba apoyada en tierra, y su extremo tocaba en el cielo; y he aquí ángeles de Dios que subían y descendían por ella.”
“La escalera representaba a Cristo; él es el canal de comunicación entre el cielo y la tierra, y los ángeles van en un trato continuo con la raza caída. Las palabras de Cristo a Natanael estaban en armonía con la figura de la escalera, cuando dijo: “de cierto de cierto os digo: de aquí adelante veréis al cielo abierto, y a los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre”(Juan1:51). Aquí el Redentor se identifica con la escalera mística que posibilita la comunicación entre el cielo y la tierra…”. (A fin de conocerle, pág. 24).
Jacob se sentía profundamente solo. Sin los afectos de sus padres, con el odio a muerte de su hermano. Sin pasado, sin futuro. Con una profunda convicción de que estos eran los resultados de una vida de engaño. Ahora estaba solo. Caminó hasta quedar rendido, al punto de que el suelo era suficiente para servir de depositario de su adolorido y quebrantado ser.
Entonces, cuando el ser humano es capaz de reconocer su esencia pecaminosa y su necesidad suprema de perdón, aparece la solución de los siglos, el deseado de todas las naciones. En su sueño se le devuelve la esperanza de salvación. “¡No estás solo!”. Dios tiene las vías de acceso al cielo limpias y en funcionamiento pleno. Dios, el misericordioso, el que ama aún a quien no merece ser amado, está listo para comunicarse contigo.
Jacob reconoció la presencia de Dios en su sueño. Comprendió que Dios escribe derecho en renglones torcidos, que Dios dirige nuestras vidas y aun nuestros errores los utiliza para darnos lecciones amorosas de corrección y formación a fin de poder dar pasos seguros en medio de la crisis.
El cielo está abierto hoy para ti. Cristo ya puso una escalera entre tú y su Padre, ¡El mismo! Vayamos confiadamente al Señor, para hallar gracia y oportuno socorro. Cristo nos espera con los brazos abiertos para escuchar nuestra confesión de hijo pródigo y absolvernos de toda maldad.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Que bueno ahora usted aporta cada Día con una gota de palabras, las cuales nos hacen reflexionar...Gracias, seguiré leendole.