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25 febrero 2009

UN ENGAÑO MÁS

Génesis 29:18 “Y Jacob amó a Raquel, y dijo: Yo te serviré siete años por Raquel tu hija menor.”
“Jacob trabajó fielmente siete años por Raquel, y los años durante los cuales sirvió, "pareciéronle como pocos días, porque la amaba." (Gén. 29: 20.) Pero el egoísta y codicioso 188 Labán, deseoso de retener tan valioso ayudante, cometió un cruel engaño al substituir a Lea en lugar de Raquel. El hecho de que Lea misma había participado del engaño hizo sentir a Jacob que no la podía amar. Su indignado reproche fue contestado por Labán con el ofrecimiento de que trabajara por Raquel otros siete años. Pero el padre insistió en que Lea no fuese repudiada, puesto que esto deshonraría a la familia. De este modo se encontró Jacob en una situación sumamente penosa y difícil; por fin, decidió quedarse con Lea y casarse con Raquel. Fue siempre a Raquel a quien más amó; pero su predilección por ella excitó envidia y celos, y su vida se vio amargada por la rivalidad entre las dos hermanas.” (Patriarcas y Profetas, pág. 188, 189).
La experiencia del perdón experimentada por Jacob fue especial, pero él mismo aun no había experimentado un cambio de corazón. Al encontrarse en casa de su tío, encontró a quien sería su esposa.
Con que diferencia del sequito que Abraham enviara para buscar esposa para Isaac. Jacob llegó solo con un báculo, la ropa que tenía puesta y un cuerpo cansado y adolorido.
Por amor Jacob ofreció trabajar por Raquel siete años a fin de pagar la dote que era costumbre dar al padre de la novia antes de contraer matrimonio, pero grande fue su sorpresa al descubrir que sería engañado por su suegro el mismo día de su boda al recibir a Lea, la hermana mayor, por esposa. El no la pudo amar.
Nuevamente se vio confrontado por su naturaleza, la misma que lo impulsó a trabajar otros siete años por la hermana menor.
Amigo. Dios nos da la libertad suficiente para que demostremos nuestro real carácter ante el Universo. Jacob, dice el registro bíblico, no buscó la dirección divina, sino que buscó su propia salida.
Hoy busquemos la dirección de Dios para los grandes chascos que nos toca o tocará vivir. Hoy seamos hijos de Dios, quienes buscan a su padre, al padre que nos hubiera gustado tener, por dirección y ayuda.

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