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21 febrero 2009

SIN CANANEOS

Génesis 24:3-4 “Y te juramentaré por Jehová, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que no tomarás para mi hijo mujer de las hijas de los cananeos, entre los cuales yo habito; sino que irás a mi tierra y a mi parentela, y tomarás mujer para mi hijo Isaac.”

“Nadie que tema a Dios puede unirse sin peligro con quien no le teme. "¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de concierto?" (Amós 3: 3.) La felicidad y la prosperidad del matrimonio dependen de la unidad que haya entre los esposos; pero entre el creyente y el incrédulo hay una diferencia radical de gustos, inclinaciones y propósitos. Sirven a dos señores, entre los cuales la concordia es imposible. Por puros y rectos que sean los principios de una persona, la influencia de un cónyuge incrédulo tenderá a apartarla de Dios.” (Patriarcas y profetas, 173).

Antes de realizar un matrimonio existen varias recomendaciones que los novios deben tener en cuenta. Una de ellas es que ambos deben celebrar cada punto de comunión, es decir, cada ítem en que los dos están de acuerdo. Si a uno le gusta el estudio y al otro no, pues es probable que esto sea un problema a futuro.

Existen otros puntos que podrían traer problemas, como por ejemplo el manejo de emociones, el manejo del tiempo, del dinero, de la disciplina de los hijos, el manejo de la familia cercana, los niveles de energía, entre otros.

Pero uno de los puntos en los que el matrimonio podría tener aun más serios problemas es en la diferencia de filosofía religiosa. Mientras uno desea ejercer y criar sus hijos de acuerdo a un sistema de fe, el otro querrá hacer lo mismo en otro sistema.

Esto produce una brecha difícil de salvar, a menos que uno de los dos ceda a los requerimientos del otro cónyuge. Cuántas veces hemos visto jóvenes prometedores sacrificar su vida espiritual a favor de su vida familiar, solo porque no tuvieron en cuenta el consejo bíblico.

Aprendamos de la lección de Abraham por el cuidado en la elección de la esposa de su hijo. Tengamos en cuenta el consejo de nuestros padres temerosos de Dios.

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