19 febrero 2009

RESISTIENDO LA TENTACION

Génesis 19:5 “Y llamaron a Lot, y le dijeron: ¿Dónde están los varones que vinieron a ti esta noche? Sácalos, para que los conozcamos.”
“La vigilancia se necesita ahora más que nunca antes en la historia de la humanidad. Hay que apartar los ojos de la vanidad. Hay que desaprobar decididamente la ilegalidad que predomina en esta época. Que nadie piense que no está en peligro. Mientras viva Satanás, desplegará esfuerzos constantes e incansables para lograr que el mundo sea más malvado que antes del diluvio, y tan licencioso como eran los habitantes de Sodoma y Gomorra. Los que temen a Dios deberían orar diariamente para que él preserve sus corazones de los deseos pecaminosos, y fortalezca sus almas para que resistan la tentación. Los que confiados en sus propias fuerzas no creen que es necesario velar, están al borde de una humillante caída. Todos los que no sientan la importancia de proteger resueltamente sus afectos, serán cautivados por los que practican el arte de entrampar y descarriar a los desprevenidos. Los hombres pueden tener un conocimiento de las cosas divinas, y una habilidad para llenar un lugar importante en la obra de Dios, sin embargo, a menos que tengan una fe sencilla en su Redentor, serán entrampados y vencidos por el enemigo.” (A fin de conocerle, p. 270).
Queridos amigos, ¡cuanto hace falta el dominio propio santificado por el Espíritu Santo!
Recuerde que cuando estamos cerca a la tentación, lo mejor es huir. La primera vez que uno es tentado, los escrúpulos espirituales son muy fuertes. Pero basta con caer una sola vez, la siguiente será algo más fácil. Si hay una tercera hasta centésima vez, la transgresión se convierte en habitual. Es como abrir una puerta de una patada. La cerradura cede y el marco se desencaja. Luego la puerta sí se puede cerrar, pero ya no es tan segura, ya que no cierra bien nunca más.
Es por ello que ahora es el tiempo de practicar los ocho hábitos de salud propuestos por el Espíritu de Profecía: 1. Baños de sol, 2. ocho vasos de agua diaria, 3. ocho horas de descanso, 4. alimentación lacto ovo vegetariana, 5. media hora de ejercicio diario, 6. Ejercicios respiratorios, 7. Abstenerse de los elementos dañinos y lo bueno con moderación y 8. Confianza en Dios vibrante. Lo que nos creará un marco de fuerza espiritual para no ceder ante la tentación.
El enemigo desea que seamos habitantes de Sodoma, Jesucristo quiere que seamos gente de Efeso, hoy medite en ello. 

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