18 febrero 2009

NO DESESPERES

Génesis 15:4 “Luego vino a él palabra de Jehová, diciendo: No te heredará éste, sino un hijo tuyo será el que te heredará.”
“En una visión nocturna, Abrahán oyó otra vez la voz divina: "No temas, Abram - fueron las palabras del Príncipe de los príncipes; - yo soy tu escudo, y tu galardón sobremanera grande" (Gén. 15:1) Pero tenía el ánimo tan deprimido por los presentimientos que no pudo esta vez aceptar la promesa con absoluta confianza como lo había hecho antes. Rogó que se le diera una evidencia tangible de que la promesa sería cumplida., ¿Cómo iba a cumplirse la promesa del pacto, mientras se le negaba la dádiva de un hijo? "¿Qué me has de dar - dijo Abrahán, - siendo así que ando sin hijo? ... Y he aquí que es mi heredero uno nacido en mi casa." (Vers. 2, 3.) Se proponía adoptar a su fiel siervo Eliezer como hijo y heredero. Pero se le aseguró que un hijo propio había de ser su heredero. Entonces Dios lo llevó fuera de su tienda, y le dijo que mirara las innumerables estrellas que brillaban en el firmamento; y mientras lo hacía le fueron dirigidas las siguientes palabras: "Así será tu simiente." "Y creyó Abrahán a Dios, y le fue atribuido a justicia." (Vers. 5; Rom. 4:3.) (Patriarcas y profetas, 131, 132).

Cuando observas tu vida, acaso ¿solo puedes ver falta de oportunidades? Pues no más que Abraham, quien lo tenía todo, era rico, de buen nivel, respetado por sus vecinos y siervos. Pero no tenía un hijo. Esta realidad era muy delicada en los tiempos del Antiguo Testamento.
Abraham estaba dispuesto a adoptar a Elizer, su siervo, como hijo, pero Dios intervino para orientarlo. Un hijo propio lo heredaría.
Dios estaba formando un pueblo. Un pueblo singular entre todos. No dejaría nada al azar. Recuerda que Dios no conoce la premura. El hombre si, y Abraham no fue la excepción, así que cedió a la propuesta de Sara de tener un hijo con la esclava de esta, Agar. Conocemos hoy los resultados de tan desventurada realidad.
No nos desesperemos si Dios tarda. Quizá el tiene planes mejores para ti. El actuará en el momento oportuno, tu solo se fiel, has tus deberes con ahínco y fervor, y Dios actuará en tu vida, como actuó milagrosamente en los destinos de Abraham.

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