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17 enero 2009

CONSEJOS PARA PREDICADORES (PERO NO SE AFENDAN)


  1. Si el culto divino en su iglesia siempre acaba a las 12 del mediodía y le dan el espacio para hablar a las 11 de la mañana, no piense que debe hablar hasta las doce, solo predique 20 minutos y deje ir a la congregación temprano a casa.
  2. No se levante a predicar si no tiene 2 o 3 ilustraciones impactantes para su sermon, las que debe "ir soltando" en los momentos más "aburridos" de su tema (cuando la gente cabezea).
  3. Predique sin retórica, evite palabras como "parousía", "escatología", "teofanía" o dispensación. Recuerde que hay niños que solo entienden de leche, frijoles o "que largo habla ese hermano".
  4. Predique de la Palabra, no de su vida ni de un programa misionero. Nos interesa que Jesús y su Palabra nos alimente, no como vamos a repartir folletos, eso tiene su lugar en la hora de anuncios.
  5. Deje las estadísticas de lado, predique la Palabra.
  6. No se levante a predicar si no ha estudiado bien su sermón, leyendo varias versiones del mismo texto, buscando palabras dificiles en un buen diccionario bíblico, leyendo uno que otro comentario y observando que dice la hermana White sobre el tema en cuestión.
  7. Si su hermandad ya se duerme, "apague la luz y corte de hablar".
  8. El que haya niños, significa que su iglesia crece, pero respételos, organize un sermón atractivo para ellos y de corta duración, como hacía Jesús.
  9. Lleve elementos que ilustren las diversas lecciones de su mensaje. Objetos concretos, como caramelos para que sientan la dulzura del sábado, o un aromatizante para que persiban la dulzura del Señor. Mientras más sentidos estén involucrados en un mensaje, el sermón será más significativo.
  10. Tenga una idea fuerza, que todo lo que diga gire en torno a una lección para que la hermandad se retire pensando en ella.
  11. Por último. Los primeros diez minutos la congregación escucha. Los siguientes 10 la congregación observa su peinado, su ropa o se fija en como habla, los siguientes minutos miran su relog, los siguientes miran la puerta, y si llegaron a ese nivel, pregúnteles de que trató su sermón y con fracaso escuchará: "Oh pastor o hermano, estuvo muy bonito, mmm... ammm... si bonito".

1 comentario:

Miriam Salirrosas Moreno dijo...

Gracias pastor por estos consejos, muy puntuales los tendré en cuenta.