31 diciembre 2008

Resumen de los puntos principales de Joyas de los Testimonios, vol. 2, pp. 303-317: Los Misterios de la Biblia Como Prueba de su Inspiración

Puntos principales:

1. Es imposible para las mentes finitas de los hombres comprender plenamente el carácter o las obras del Infinito. Aun para el intelecto más aguzado, para la mente más poderosa y altamente educada, este Ser santo debe permanecer siempre vestido de misterio (p.303).

2. Aunque haya misterios insondables, debemos de aceptarlos como los silencios de Dios, ya que son tan profundos que nuestra mente finita no alcanzaría a comprenderlos (p. 304).

3. Hay misterios tan profundos que los aceptamos solo por que Dios es quien los expuso (p. 306).

4. El Señor propuso que se acepten algunas cuestiones de las Escrituras solamente por fe (p. 306).

5. Solo se pueden conocer las nobles verdades de la Palabra de Dios con la dirección del Espíritu Santo, quien ayuda al sincero y humilde estudiante para entender las ricas verdades divinas (p. 309).

6. Dios desea que utilicemos nuestro raciocinio para estudias la Biblia pero no debemos endiosar la razón que está sujeta a la debilidad y flaqueza de la humanidad (p. 309).

7. Para estudiar las escrituras hay que acercarse a ella con humildad y pedir sabiduría de lo alto a fin de lograr desentrañar de ella las ricas verdades de la Palabra (p- 310).

8. El estudiante sincero y honesto de la verdad se juntará con otros iguales a él para buscar y honrar a Dios (p. 311).

9. Hay que saber diferenciar entre los temas que son misterios insondables de Dios, de aquellos que son temas que se pueden estudiar. Cuando aceptamos por fe muchas verdades, debemos aceptarlas por fe luego de haberlas escudriñado con el afán de aprender, no de discrepar. Esto se hará notorio cuando lleguen las discrepacias y algunos darán razón de su fe con más contundencia que otros (p. 312, 313).

10. Toda defensa de la Palabra de Dios debe ser hecha con la misma palabra de Dios (p. 314).

11. Cristo no se dedicó a referir que había secciones no inspiradas en el Antiguo Testamento (p. 315).

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