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29 junio 2016

NO TE VENCERÁN



“Y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo, dice Jehová, para librarte” Jeremías 1:9

“Siendo de naturaleza tímida y sosegada, Jeremías anhelaba la paz y la tranquilidad de una vida retraída, en la cual no necesitase presenciar la continua impenitencia de su amada nación. Su corazón quedaba desgarrado por la angustia que le ocasionaba la ruina producida por el pecado… Muy crueles eran las burlas que le tocó soportar. Su alma sensible quedaba herida de par en par por las saetas del ridículo dirigidas contra él por aquellos que despreciaban su mensaje y se burlaban de su preocupación por que se convirtieran”. (Profetas y reyes, 309).

Dios dijo a Jeremías que debía ser fuerte, y que con su ayuda, no prevalecerían contra él. ¿pero cuales son los alcances del no prevalecer contra él? Pues lo que leo del texto es que los impenitentes, burlones e injustos no lograrían vencerlo, aunque estuviese herido y acongojado. Dios fue la fuente de su consuelo y resistencia.

Si eres de naturaleza timida y sosegada, y piensas que, por lo que escuchas de los líderes empresariales, que no tienes oportunidad de hacer algo grande, te equivocas. Cuando decides trabajar con Dios de tu lado, Él es muy capaz de darte fuerzas para enfretar todo aquello que temes y te desgasta. Dios es quien puede potenciar tus dones para que brilles, y no para tu propio nombre, sino para su gloria y honra.

A pesar de los desafíos de los días oscuros, de los momentos difíciles en tu vida laboral, y lo mejor de todo es: a pesar de tu temperamento sosegado, si haces tu esfuerzo, el Señor te hará fuerte en medio de la adversidad y renovarás tus fuerzas.


Hoy confía en tu Señor todos tus desafíos.

27 junio 2016

EL MENSAJERO




“Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones”. Jeremías 1:5

“Dios les rogó que no lo provocaran a ira con la obra de sus manos y de sus corazones; pero “no me habéis oído”, dijo. Entonces Jeremías vaticinó la cautividad de los judíos, como castigo por no obedecer la palabra del Señor. Los caldeos serían utilizados como instrumentos de Dios para castigar a su pueblo desobediente. Su disciplina estaría en proporción a su inteligencia y a las advertencias que despreciaron”. (Recibiréis Poder, 269).

Resulta difícil dar un mensaje negativo a un ser humano. Me imagino que es un tanto más sencillo cuando Dios encomienda dar un mensaje negativo a alguien, ya que el mensaje llega de Dios, a través de un profeta; así se sabe que la fuente es totalmente cierta ya que proviene del Altísimo. Sin embargo, el lado humano puede llegar a sentirse mal de enviar la reprensión. Aun, por hacer la voluntad de Dios, puede verse expuesto a diversas injusticias de parte de quienes reciben el mensaje de reprensión.

Ese fue el caso de Jeremías. Dios lo escogió para cumplir una misión, y él la cumplió a pesar de sus propias tendencias humanas y temores personales. Dios lo envió y Jeremías obedeció. Fue un ministerio muy difícil, pero fue y cumplió con su misión, que es parte de la gran misión que Dios nos encomendó.


Una pregunta filosófica es ¿quién soy?, la cual es interesante de contestar; pienso que la pregunta anterior debe ser ¿qué hago aquí?. De ella se desprende: ¿Cuál es mi misión? ¿Para qué Dios me formó en el vientre de mi madre?. Como sea, todos compartimos una misma macro misión: Ir a todas las naciones llevando el mensaje y haciendo discípulos y bautizando. Pero cada uno tiene una micro misión que encaja perfectamente en la macro misión. Revisa tus dones y talentos.

24 junio 2016

DIOS ES EL DUEÑO



Isaías 60:2 Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones; mas sobre ti amanecerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria.

“Dios tiene un pueblo en el cual todo el cielo está interesado, y dicho pueblo es el único objeto de esta tierra que sea precioso para el corazón del Señor. Todos los que lean estas palabras denles atenta consideración, porque en el nombre de Jesús yo quisiera grabarlas en cada alma. Cuando se levanta alguien, de entre nosotros o de afuera, que siente la preocupación de proclamar un mensaje que declara que el pueblo de Dios forma parte de Babilonia, y asevera que el fuerte pregón es un llamamiento a salir de ella, podéis saber que no proclama el mensaje de la verdad. No lo recibáis, ni le digáis “¡Bienvenido!”, porque Dios no habla por medio de él, ni le dio mensaje alguno; él corrió antes de ser enviado” (La iglesia remanente, 57)

Hay situaciones netamente humanas que pueden llegar a desanimar a algunos. Hechos que afectan a unos u otros en el caminar de la vida cristiana. Pero ese es el lado humano, y no debemos pensar que toda la iglesia es así.

La iglesia es el pueblo de Dios en esta tierra, y aunque está compuesta de trigo precioso, también tiene en medio de ella plantas de hierba mala. Muchos, cuando ven situaciones que les causan perplejidad optan por decir que la iglesia está por mal camino y se ha convertido en una Babilonia apóstata, pero no es así.

Están igual que los labradores siervos del dueño de la mies, que dicen “¿No sembramos buena semilla? ¿porqué hay yerba mala?”, y el Señor responde: “Mi enemigo vino de noche y plantó esta hierba mala”. Recuerda, Dios pone orden, no temas.

El Señor quiere convertir esa hierba mala en trigo precioso. Ese es el milagro diario que Cristo va haciendo de corazón en corazón, cambiando el de piedra por uno de carne que sea dócil a su voluntad. No albergues el pensamiento de que la iglesia ya no es el pueblo de Dios. Dios está al timón de este pueblo y el dará su voz para poner orden en medio de sus filas. Tú persevera y concéntrate en las maravillosas bendiciones que ya has recibido del Todopoderoso. Cultiva una vida de oración y pon a trabajar tus dones a favor del reino de los cielos.



23 junio 2016

UNA PERSPECTIVA



Isaías 53:5 “Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados”.

“Al condescender a tomar sobre sí la humanidad, Cristo reveló un carácter opuesto al carácter de Satanás. Pero se rebajó aun más en la senda de la humillación. “Hallado en la condición como hombre, se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.” Así como el sumo sacerdote ponía a un lado sus magníficas ropas pontificias, y oficiaba en la ropa blanca de lino del sacerdote común, así también Cristo tomó forma de siervo, y ofreció sacrificio, siendo él mismo a la vez el sacerdote y la victima”. (Deseado de todas las gentes, 16).

El solo hecho de haberse hecho hombre, ya era una humillación para el Todopoderoso Dios Creador del cosmos. Venir a este grano de arena para volverse uno como tú y como yo; con sus limitaciones y debilidades, aunque sin pecado. Vino a luchar como hombre para enseñarnos que se puede vivir enteramente del lado de Dios.

Se humilló como víctima a favor de ti y de mi. ¡Qué amor tan grande el de Jesucristo! ¡Cuánto te ama y me ama! Un amor que no puede ser contemplado totalmente por la mente humana. Y lo mejor es que este mismo Dios está intercediendo por ti y por mi ante el trono de la gracia para que alcancemos el perdón cada vez que vamos hacia Él.

Cuando pensamos “¿Quién soy?”, podríamos llegar a desanimarnos al llegar a la conclución que somos máquinas biológicas perfectas; pero la pregunta adecuada sería: “¿De donde vengo?”, “¿Cuál es mi propósito de existir?”, “¿Hacia donde voy?”; todas las respuestas tiene sentido cuando Jesucristo esta en el centro de tu vida y la mía. En medio de las sociedades, consumistas o no, cuando Cristo está en la mente, todo tiene sentido. Dios, nuestro intercesor, nos pone en la perspectiva correcta.


Hoy seamos concientes de que lo que somos y vivimos, debe ser para la gloria de Dios. Dios hará su parte, has tú tu parte. Ubícate en tu puesto, del lado del Cordero de Dios, en este día.

22 junio 2016

UN GRANO DE ARENA



Isaías 47:8 “Oye, pues, ahora esto, mujer voluptuosa, tú que estás sentada confiadamente, tú que dices en tu corazón: Yo soy, y fuera de mí no hay más; no quedaré viuda, ni conoceré orfandad”.

“La historia de las naciones nos habla a nosotros hoy. Dios asignó a cada nación e individuo un lugar en su gran plan. Hoy los hombres y las naciones son probados por la plomada que está en la mano de Aquel que no comete error. Por su propia elección, cada uno decide su destino, y Dios lo rige todo para cumplir sus propósitos” (Profetas y reyes, 393).

Dios está al timón. Su voluntad trasciende a las voluntades, errores y aparentes aciertos de gobiernos y hombres. Tú y yo figuramos en su gran plan. Sus propósitos se cumpliran contigo y conmigo o sin nosotros, pero se cumpliran.

¡Qué magnífica perspectiva! Dios cuenta contigo para ser una pieza clave en su delicado diseño de salvación. Sin embargo, nuestro texto de hoy describe la actitud de una nación que se sintió todopoderosa, de una nación que creyó que toda su influencia se debía a su propia fuerza y habilidad. ¿No será que esa descarriada creencia nos está nublando la visión?

Recuerda, Dios te está dando el privilegio de formar parte de su visión del futuro; decidamos ser parte de esa visión, cumplamos la misión que se nos ha encomendado; y esa misión está claramente escrita en los dones que Dios te ha concedido. Cuando creas que tu inteligencia y recursos, tu influencia y poder, tus habilidades y talentos, son solamente tuyos, es hora de caer de rodillas y reconocer que solo somos un insignificante grano de arena frente a la creación de un Dios totalmente trascendete.

Dios quiere cumplir su visión, y cuenta con cada “grano de arena” que quiera cumplir su misión. Todo lo bueno que hay en ti, viene de Dios, recuérdalo. Hoy analicemos cuales son nuestros dones, y pongámolos al servicio del gran Señor del Universo.