31 agosto 2015

EL PENSAMIENTO DEL DÍA


ESTA CARNE SI, ESTA NO

Levíticos 11:3  “De entre los animales, todo el que tiene pezuña hendida y que rumia, éste comeréis.”

“Se enviaron ángeles para reunir en los bosques y los campos a los animales que Dios había creado.  Iban delante de ellos, y éstos los seguían, de dos en dos, macho y hembra, y los animales limpios en grupos de a siete.  Esos animales, desde los más feroces hasta los más mansos e inofensivos, entraron solemne y pacíficamente en el arca.  El cielo parecía cubierto de aves de todas clases.  Llegaron volando hasta el arca, de dos en dos, macho y hembra, y de las aves limpias en grupos de a siete.  El mundo los contemplaba maravillado, algunos con temor, pero se habían endurecido tanto en su rebelión, que esa suprema manifestación del poder de Dios tuvo sólo una influencia momentánea sobre ellos.  Durante siete días los animales llegaron hasta el arca, y Noé los acomodó en los lugares que les había preparado.” (Historia de la redención, 68).

La reglamentación sobre los animales que Dios permitió que se comiesen se dio desde el diluvio. Ya se conocían que animales eran limpios y cuáles no. Esta instrucción fue rectificada para el pueblo de Israel y no fue clavada en la Cruz de Jesús como se asevera, esta instrucción fue dada para aquellos que desearan vivir en comunión con Cristo.

Cuando el pueblo antediluviano se mofaba de Noé, vieron como los anímales limpios e inmundos llegaban al Arca. Pero aun este acto portentoso de Dios no los enterneció lo suficiente.

¿No será que la historia se repite hoy en mi y en ti? Cuando Dios nos da una instrucción, basta. Es suficiente. No necesito más. Pero estamos en una época en que la mente humana se ha vuelto tan cuestionadora que aun Dios debe pasar por nuestro tribunal inquisidor. Pero Dios no se rebajará a negociar conmigo ni contigo. Dios es Dios y sus caminos son elevados. Si se lo permitimos, El nos elevará a sus caminos de obediencia y piedad.


Querido amigo y amiga. Hoy decidamos ser fieles y obedientes a las instrucciones de Dios. Todo lo que dejó fue para nuestro bien.

30 agosto 2015

EL PENSAMIENTO DEL DÍA


QUE ARDA EN EL FUEGO DE LA SANTIDAD

Levíticos 6:13  “El fuego arderá continuamente en el altar; no se apagará.”

“… No necesitamos el estímulo de un júbilo que disipe la reflexión, que no dé lugar a la consideración y establezca costumbres livianas y conversaciones vulgares que apesadumbran al Santo Espíritu de Dios y que nos incapacitan para la contemplación del cielo y de las cosas celestiales.  Esa es la clase que tendrá motivo para lamentarse y plañir, porque no estará preparada para los elevados gozos del cielo.  Estará proscrita de la presencia de Dios.  Pero ante la luz de la presencia de Dios, los justos resplandecerán y serán supremamente felices.
No interesa lo que nos rodea sino lo que está dentro de nosotros.  No lo que tenemos sino lo que somos nos hará verdaderamente felices.  Necesitamos un fuego vivo en el altar de nuestros propios corazones.  De ese modo veremos todas las cosas con una luz dichosa y feliz”. (En lugares celestiales, 246).

Cuando se dieron las instrucciones sobre los holocaustos a Moisés, se dieron una serie de normas y reglamentos sobre vestimenta, procedimientos y ejecución del ritual para que los Aarón y sus descendientes los siguieran. Era el sacrificio por la expiación de aquellos que habían faltado a la verdad o habían ofendido a su hermano. Esta serie de recomendaciones elevaban la mente del sacerdote oficiante y del penitente hacia la elevada esfera celestial, hacia la presencia de un Dios Santo y benigno que ofrecería su propia vida para salvación del impío.

Este mismo fuego de sacrificio es el fuego que debiera arder en nosotros, un fuego consumidor pero ya no sobre Cristo porque ya lo dio todo por nosotros, el símbolo ya se cumplió, sino sobre aquellos lastres que obstaculizan nuestra entrada al cielo.

Aquellas cosas que nos producen felicidad vacía, felicidad hueca, aquella felicidad entre comillas que termina cuando pasa el efecto de las drogas, cuando acaba la película o la sesión, cuando se apagan las luces y se detiene la música, aquella felicidad producto de las cisternas rotas del mundo, pero que abrigamos en nuestros deseos deben ser ahora consumidos por el fuego de la santidad del Señor.

Necesitamos experimentar la felicidad plena y profunda (sin aspavientos ni frivolidades) que produce una conciencia limpia y la certeza de haber sido aceptados por el Señor Jesucristo. La felicidad del hijo pródigo que luego de sentirse contrariado por todo lo que recibió de su padre sin merecerlo, es llevado al interior de la casa para alegrarse en el gozo redentor y misericordioso de su amado progenitor.


La gracia de Dios y su misericordia manifestada en la aceptación de tu persona y de la mia, el manto de justicia que pone sobre ti y sobre mí y el proceso de santificación que el quiere lograr contigo y conmigo es lo que debe generar amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza. Debe generar la pregunta: “¿Qué quieres que deje por ti Señor, qué quieres que queme en el fuego y se consuma para siempre?”.

29 agosto 2015

VALOR

Levíticos 5:1  “Si alguno pecare por haber sido llamado a testificar, y fuere testigo que vio, o supo, y no lo denunciare, él llevará su pecado.”

“Nunca estamos solos.  Tenemos un Compañero, lo elijamos o no.  Recordad, jóvenes y señoritas, que dondequiera que estéis, cualquier cosa que hagáis, Dios está allí.  Tenéis un testigo para cada palabra y acción: Dios santo, que odia el pecado.  Nada que se diga, haga o piense puede escapar de su ojo infinito.  Vuestras palabras puede ser que no sean oídas por oídos humanos, pero son oídas por el Gobernante del universo.  Él lee la ira interior del alma cuando la voluntad se indispone.  Oye las expresiones profanas.  En el lugar más oscuro y solitario, él está allí.  Nadie puede engañar a Dios; nadie puede escapar de rendirle cuentas.”

El texto tiene múltiples aplicaciones. Imagina que se te cae un billete de gran valor monetario mientras esperas para pagar tus cuentas y la persona que está justo detrás de tuyo pone su pie encima del billete y no te dice nada. Otro individuo que lo ha visto todo espera a que la persona levante el billete y te lo devuelva pero eso no sucede. Entonces se pone de pie y en lugar de exigirle que te lo devuelva le pide algo de dinero para no denunciarlo.

¿Te sonó familiar la historia?, pues sucede a menudo. Cuanta gente se vuelve un cómplice o secuaz del pecado. Cuando vemos que algo malo está sucediendo y está  a nuestro alcance llamar la atención del que está andando mal, es nuestro deber moral comunicarnos con él y llamarlo a la reflexión con cariño.

Si contamos con un temperamento tímido, esta tarea será difícil en verdad pero Fiel es Dios que si nos da un elefante, también nos dará el agua para que beba, si nos dio un deber, también nos dio la capacidad para cumplirlo. Querido amigo, no tema de enfrentar a sus amigos o desconocidos para que  con palabras de cariño como a hijos, padres o hermanos, los llame a la reflexión para que así libre su alma y la del transgresor, si es que este lo escuchare.


Recuerde que el Testigo Fiel y Verdadero, el que lo ve todo, nos contempla con amor y no nos tendrá por inocentes si somos llamados a testificar y callamos. Seamos valientes en el Señor. Caminemos como viendo al Invisible el día de hoy.

28 agosto 2015

EL PENSAMIENTO DEL DÍA


SIN SANGRE

Levíticos 3:17  “Estatuto perpetuo será por vuestras edades, dondequiera que habitéis, que ninguna grosura ni ninguna sangre comeréis.”

“La carne se sirve despidiendo un fuerte olor a grasa, porque conviene al gusto pervertido.  Tanto la sangre  como la grasa de los animales son consumidas como manjares deliciosos.  Pero el Señor dio instrucciones especiales de que estas cosas no debían comerse. ¿Por qué?  Porque su uso produciría una corriente sanguínea enferma en el organismo humano.  El no prestar atención a las instrucciones especiales del Señor ha traído una variedad de dificultades y enfermedades a los seres humanos... Si éstos introducen en su organismo lo que no puede constituir buena carne y buena sangre, deben soportar los resultados de su falta de atención a la Palabra de Dios.” (Consejos sobre el régimen alimenticio, 471, 472).

Cuando el Señor nos da una instrucción es para ser oída y no solo eso, sino también aplicada. En cuanto al consumo de nuestros alimentos, el Señor no dejó en la oscuridad a su amado pueblo para que  obrasen según su criterio, sino que como Padres amoroso también les dio la instrucción necesaria.

Los hijos de Dios de todas las edades debían escuchar esta instrucción de salud. Recordemos que vivimos en medio de un gran conflicto entre el bien y el mal y esto es así desde Adán, y todas las instrucciones de salud y demás que el Señor nos ha legado en la Biblia tenían como fin preparar a sus hijos para la salvación, es decir, la victoria en este conflicto. Solo aquellos capaces de enfrentar con éxito las pruebas, serán capaces de tomar la corona de la vida, porque son ovejas que van donde su Pastor los guía.


Desde esta perspectiva, la mente obediente tiene suficientes argumentos para obedecer. Pero Dios llega también a la mente cuestionadora a través de la luz menor para llamar cariñosamente a la conciencia. Las instrucciones de salud tienen como objetivo preparar a un pueblo para la Segunda Venida. Hoy permanezcamos del lado del deber aunque se desplomen los cielos. Avancemos por fe. Si el Señor nos pide algo, no es solo porque quiere que tengamos una salud eficiente, sino para que pueda comunicar con mayor claridad su voluntad a nuestra mente, si esta permanece saludable.

27 agosto 2015

UNA MARCA

Éxodo 20:8-10  “Acuérdate del día de reposo para santificarlo.  Seis días trabajarás, y harás toda tu obra;  mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas.”

“Aquí no se presenta el sábado como una institución nueva, sino como establecido en el tiempo de la creación del mundo.  Hay que recordar y observar el sábado como monumento de la obra del Creador.  Al señalar a Dios como el Hacedor de los cielos y de la tierra, el sábado distingue al verdadero Dios de todos los falsos dioses.  Todos los que guardan el séptimo día demuestran al hacerlo que son adoradores de Jehová.  Así el sábado será la señal de lealtad del hombre hacia Dios mientras haya en la tierra quien le sirva.” (Patriarcas y profetas, 315).

El sábado es una señal de lealtad. Los que reconocemos a Dios como el amo y Señor de nuestra vida y voluntad, sueños e intereses, hemos decidido apartar el sábado.

Si uno mata, entonces las consecuencias son obvias, lo mismo si uno roba, miente, fornica o deshonra a sus padres, el mundo observa y critica. Pero ¿qué comentario haría el mundo si no guardamos el sábado? Pues ninguno porque no les interesa.

El sábado es una señal que solo reconocen los hijos obedientes de Dios y Dios los reconoce a ellos en su lealtad.

Medita en esta realidad. El sábado es el sello invisible de Dios en sus hijos, es la marca que los identifica como siervos del Todopoderoso. No es cualquier día, es el día de Jehová, el día de demostrar nuestra real y concreta lealtad al Creador.

Hoy tomemos una decisión, la decisión de guardar el sábado como el acto concreto de dar nuestro corazón a Jesús.