Google+ Followers

11 marzo 2016

HIJOS E HIJAS DE DIOS



Job 41:1 “¿Sacarás tú al leviatán con anzuelo, o con cuerda que le eches en su lengua?”.

“¿Queréis convertiros en hijos e hijas del Todopoderoso?  Aquí se estipulan las condiciones para gozar de este gran privilegio.  Salid, sed diferentes, no toquéis lo inmundo.  No podéis conservar la amistad del mundo, participar en sus placeres, identificaros con sus intereses, y aún ser hijos de Dios” (A fin de conocerle, 313).

Dios le menciona a Job lo imposible que es para el hombre alcanzar las hazañas del Todopoderoso, por sí mismo. Cuan vanos pueden llegar a ser nuestros pensamientos de grandeza si es que no tenemos en cuenta nuestra dependencia del Señor.

Nosotros podemos ser parte de algo muy grande en esta tierra en la medida en que decidamos ser parte de los hijos de Dios y para serlo debemos ser muy disciplinados en cuento a nuestros gustos y deleites.

Bien dijo Pablo que nuestros pensamientos debieran girar en torno a aquello que es de buen nombre y puro; y esto exige que cultivemos una mente seria y firme para con nosotros mismos.

Hoy entrenemos nuestra mente no permitiéndole que se espacie en los pensamientos que no son dignos de hijos e hijas de Dios.


10 marzo 2016

DIOS NOS CUIDA



Job 31:4 ¿No ve él mis caminos, Y cuenta todos mis pasos? 

“Usted piensa que sus errores y transgresiones han sido tan gravosos al Señor, que él no... lo salvará.  Cuanto más se acerque a Jesús, tanto más culpable aparecerá ante sus propios ojos, porque su visión será más clara, y sus imperfecciones serán vistas en un contraste más nítido con su perfecta naturaleza.  Pero no se desanime.  Esta es una evidencia de que los engaños de Satanás han perdido su poder; de que la influencia vivificante del Espíritu de Dios está surgiendo en usted, y que su indiferencia y despreocupación están desapareciendo”  (Dios nos cuida, 102).

Cuando más consagrados nos volvemos, cuanto más cerca del Señor estamos, cuando más tiempo pasamos con Dios, en oración, en estudio de la Biblia y en testificación a través de los dones espirituales que el Señor nos dio, entonces la venda se nos cae de los ojos y vemos con mayor claridad nuestros errores y pecados.

Podemos llegar a pensar así: “No me conviene acercarme más a Dios, porque me encuentro aun más pecador. Me doy cuenta más de mis errores y sufro más por ellos…”

Pero amigo y amiga, no temas. El que te pidió que perdonaras setenta veces siete está dispuesto a perdonarte también infinitas veces. Dios te ama, no lo olvides; y está dispuesto a salvarte.


Lo que sucede es que el diablo está perdiendo terreno en tu mente, y sus engaños de falsa seguridad están desapareciendo y te encuentras con tu yo real, pero no para desesperarte sino para ir a la fuente de vida eterna y clamar ante él como el leproso: “Jesús, hijo de David, si quieres, puedes limpiarme”, y escucha por la fe la respuesta de Cristo: “Quiero hijito, hijita, se limpio, se limpia”. Amén.

07 marzo 2016

PACTO CON NUESTROS OJOS



Job 31:1 “Hice pacto con mis ojos; ¿Cómo, pues, había yo de mirar a una virgen?” 

“Si la lascivia, la contaminación, el adulterio, el crimen y el asesinato están a la orden del día entre los que no conocen la verdad, y se niegan a ser controlados por los principios de la Palabra de Dios, cuán importante sería que el grupo que profesa ser seguidor de Cristo, aliado de Dios y los ángeles, pudiera mostrarles un camino mejor y más noble” (Consejos sobre la salud, 615)

Los pecados sexuales ingresan por los ojos. Cuando permitimos que nuestros ojos se complazcan en aquello que no es debido, solo deshonramos al Señor y luego nos deshonramos a nosotros mismos.

Había un canto infantil que tenía la siguiente letra: “Cuidadito los ojitos lo que miran”. Aunque pueril, tenía un contenido muy digno de rescatar. La complacencia en lo que miramos puede dejar secuelas difíciles de borrar a largo plazo.

Ser disciplinados con los horarios. Cumplir con una agenda apretada de manera saludable contribuirá a tener un mejor control de los pensamientos, y en consecuencia, de las emociones y deseos. Cuando somos disciplinados con nosotros mismos, entonces vivimos un cristianismo real y concreto.


La disciplina en cuanto a lo que permitimos que entre a nuestro cerebro a través de nuestros ojos nos puede salvar de pecados como la pornografía y la codicia. Hoy hagamos un pacto con nuestros ojos de no mirar nada obsceno y de baja estima.

23 febrero 2016

EN PRIMER LUGAR



Job 28:28 “Y dijo al hombre: He aquí que el temor del Señor es la sabiduría, Y el apartarse del mal, la inteligencia”.

“Mientras más estrechamente se escudriñan la Palabra de Dios y mejor se la entiende, más vívidamente comprenderá el estudiante que hay más allá infinita sabiduría conocimiento y poder... Si tan sólo los jóvenes aprendieran del Maestro celestial, como lo hizo Daniel, sabrían que el temor del Señor es el principio de la sabiduría... Se elevarían a cualquier altura de adquisiciones intelectuales... Podrían alcanzar el más elevado y noble ejercicio de cada facultad” (A fin de conocerle, 11).

A veces, cuando cursamos un plan de estudios de cualquier nivel, sea de preparatoria, pre grado, o pos gradaución, las exigencias suelen ser cada vez más intensas. Y a veces se ha dado el caso de que tendemos a sacrificar las preciosas horas del culto personal a favor del estudio de materias seculares.

Hoy debemos tomar la decisión de poner el estudio de la Palabra del Señor en primer lugar, haciéndole espacio en la primera hora de la mañana. Esto es lo mejor y más juicioso, ya que si ponemos al Señor en primer lugar, lo demás vendrá por añadidura, y esto se refiere aun a los aprendizajes propios de tu formación académica.

Dios es el que da la sabiduría, pero recuerda que las promesas de Dios son condicionales. Busquemos primero al Señor y el Señor suplirá vuestras necesidades.


Hoy coloquemos la comunión con Dios en primer lugar.

19 febrero 2016

CONFIANZA SIN ROMANCE



Job 19:25 “Yo sé que mi Redentor vive, Y al fin se levantará sobre el polvo” 

“El corazón que se rinda a la sabia disciplina de Dios. habrá de confiar en cada manifestación de su providencia. . . La tentación procurará desalentamos, pero, ¿qué se logra al ceder a la tentación? ¿Obtendrá, acaso, el alma algo mejor murmurando y quejándose de aquello que es la única fuente de poder? ¿Está el ancla echada dentro del velo? ¿Soportaremos la enfermedad? ¿Cuál será nuestro testimonio en los instantes finales de la vida, cuando los labios estén temblorosos por la muerte? ¡El ancla está firme!  Yo sé que mi Redentor vive. . .” (Alza tus ojos, 376).

Este es un pensamiento muy positivo y lleno de esperanza. Y es que el Señor no dijo en ningún momento que la vida del cristiano sería constantemente agradable y sin problemas, sino que prometió que cuando andemos en valle de sombra de muerte, Él estará con nosotros a fin de darnos aliento y bienestar.

Otro pensamiento que debemos tener en cuenta es que cuando estamos bien espiritualmente, no necesariamente estaremos bien también en otros aspectos de nuestra vida. He conocido gente muy entregada al Señor pero con muchas pruebas a nivel laboral o sentimental.


Pero aun cuando estemos llenos de tristezas y aflicciones, debemos estar tan confiados que podamos exclamar en medio del valle de sombra de muerte, en medio de las aflicciones más profundas, en medio de tormentas de tentación más severas, en medio de la vergüenza de la culpa descubierta en arrepentimiento, en medio de la soledad, en medio de la traición, con la voz quebrantada por el llanto, pero con fe y paz: “Yo sé que mi redentor vive, en Él confiaré…”.